Soraya Chairi está siendo una pionera en el mundo del arbitraje caballa, pues ha sido una de las primeras mujeres ceutíes en pitar en categoría nacional.
Lo que empezó siendo algo temporal, acabó convirtiéndose en una pasión en la que no ve límites, pues estos no existen en su forma de pensar.
Toda su vida ha sido una amante del deporte, pero sobre todo del fútbol, “recuerdo verlo con mis padres desde pequeñita”. Lo que nunca pensó es que podría llegar a dedicarse a ello y mucho menos como árbitra.
Y es que Soraya Chairi comenzó en este mundo del arbitraje “por casualidad”. Unos compañeros “me animaron a que me uniera”, con el objetivo de “ganar algo de dinerillo”.
Sus inicios fueron el fútbol sala, “junto a mi delegado Martín”. Un día estando en un partido “sentada en la mesa como auxiliar”, Martín se dirigió hacia ella “para decirme que saliera a pitar”. En ese momento “no me sentía preparada”, pero “él me dijo que sí lo estaba. Que me levantara”. De este modo, “empecé a arbitrar”.
Poco después le animaron para probar en fútbol, pues “no había ninguna árbitra femenina”. Fue en ese momento cuando “empecé a probar y me gustó mucho”. La colegiada tenía claro que esta modalidad le podía llegar a gustar más, pero “superó mis expectativas”. Tanto le fascinó que a los tres meses de empezar “me cambié al fútbol y decidí quedarme en esto”.
Su decisión por quedarse en el fútbol no fue de un día para otro, pero desde el primer momento “me sentía más libre en el fútbol. Las decisiones las tomaba sola, aunque mis compañeros me ayudan, pero me siento más libre. Estaba más tranquila”. Sin embargo, cuando arbitraba en fútbol sala “sentía más la presión al tener a los entrenadores y el banquillo detrás. No me sentía cómoda al cien por cien”.
A pesar de que se decantó por el fútbol, a lo largo de su vida Soraya Chairi también ha realizado otros deportes como el balonmano o el atletismo, el cual “sigo practicando a día de hoy”. Aún así, “siempre he estado más cerca del fútbol”.

El ser árbitra “me da algo”. Ella misma sabe que “no es lo mismo que ser jugadora”, pero opina que “puedo vivirlo de esa manera”, ya que “en el campo no soy una jugadora más, pero formo parte del partido. Lo disfruto como si estuviera jugando. Siento que formo parte de lo que es el fútbol en si. Desde otra perspectiva, pero ahí dentro”.
La dedicación que Soraya ha puesto en el arbitraje la ha llevado a ser una de las primeras ceutíes en salir de la ciudad para arbitrar en categoría nacional. Algo de lo que “estoy muy orgullosa” y que “agradezco a la federación por confiar en mí. Al CTA por apoyarme en todo. Me han dado la oportunidad de crecer como lo estoy haciendo en este mundo del arbitraje. Gracias a ellos estoy saliendo a arbitrar. El convenio con la Andaluza nos permite a los árbitros nacionales coger más experiencia. Aquí lo máximo que pitamos es Regional o División de Honor Juvenil, entonces nos viene bien como experiencia”.
Soraya Chairi acaba de comenzar en el mundo del arbitraje, pues la ceutí lleva solamente cinco años en ello. Ella lo ve como “el comienzo de un gran mundo”, pues “hay mucho por detrás. Me queda mucho camino”. Aún así, tiene claro que “estoy necesita mucho tiempo. De hoy a mañana no llegas a ser árbitra de una categoría. Hay mucho trabajo por detrás”. Por lo que no duda que “voy a trabajar duro para ascender a la máxima categoría posible que me permita mi cuerpo y la vida”.
“Arbitrar es muy difícil”
Soraya Chairi asegura que ella es de aquellas personas que mientras ve un partido se fija en las decisiones del árbitro para seguir aprendiendo. Y es que según ella, “una vez que te metes en el mundo del arbitraje, no solo ves fútbol sino que también entiendes al árbitro”.
Con respecto a los errores arbitrales, la colegiada defiende que “al igual que los jugadores cometen errores, nosotros también los cometemos”. Aún así afirma que “nosotros trabajamos para cometer los menos errores posibles”.
La posición del árbitro siempre suele ser muy criticada por el aficionado, lo cual hace que estar en ella sea “muy difícil”, pues “siempre es más fácil tomar una decisión sentado desde el sofá sobre una jugada polémica”.
Además, Soraya pide comprensión a los seguidores del fútbol, puesto que “esa persona que está ahí pitando también tiene una familia y hace todo lo posible para mejorar”.

El respeto en el fútbol
En el caso de Soraya, la árbitra nunca ha vivido una situación complicada dentro del terreno de juego.
La ceutí entiende que “en un partido calentito” el árbitro “tiene que intentar que no se vayan de las manos ciertas actitudes”, pero asegura que “no podemos estar controlando al cien por cien a todos los jugadores”.
Desde su experiencia, afirma que en el fútbol base, donde “la principal idea para mí es disfrutar jugando y que los padres vean a sus hijos disfrutar para también hacerlo ellos”, ha vivido actitudes “que son incorrectas. Muchos padres vienen a gritar al árbitro, al niño, a los contrarios”.
Situaciones que manchan el fútbol que, según la ceutí, “es respeto”, pues “si ellos crecen con ese respeto, de mayores van a tenerlo al fútbol, al árbitro y a todo lo que conlleva un partido. Pero es algo de lo que realmente se carece”.

CESA
La última aventura de Soraya Chairi ha sido en el CESA de Zaragoza, donde ha vivido una experiencia “excelente”, pues “compartes tiempo y partidos con otros árbitros el resto de España”. Una oportunidad que “te enriquece como árbitra y como persona”. Algo que ha sido “inolvidable” y que espera “poder repetir”.





