Las infernales colas generadas en el lado marroquí para entrar en Ceuta alcanzan unos niveles tercermundistas que chocan con el silencio de quienes están llamados a pedir explicaciones. Sobre todo cuando se están permitiendo día tras día sin hallar una razón que sustente el motivo de por qué lo que en un filtro se tarda horas en otro solo minutos.
Los anuncios oficiosos realizados de creación de una explanada similar a la de Loma Colmenar se topan con la realidad de una situación extrema que debe ser soportada por los ciudadanos que cruzan a Marruecos con el ánimo de volver en un tiempo normal. 7 horas no lo es.
Muchos ceutíes tienen familias al otro lado, otros sin tenerlas gustan de conocer el país y desconectar de la estancia semanal en la ciudad... Esos trayectos se tornan en viajes desesperados cuando las esperas son un auténtico infierno.
Las denuncias en redes sociales están a la orden del día pero no se presentan quejas en otros estamentos ni las instituciones alzan la voz: ni locales, ni nacionales ni, ojo, tampoco europeas.
El daño es directamente al ciudadano pero también repercute en la imagen de la ciudad o en el desarrollo de la propia Operación Paso del Estrecho. El silencio es la postura menos adecuada a esto.







Esto es libre, él que quiera ir, ya sabe a lo que se expone.
Sarna con gusto, no pica.
Ajo y agua.