Muchas veces, o más bien casi todas, los ciudadanos somos ajenos a las cosas que se cuecen en el Palacio Autonómico. Si no fuera por los medios de comunicación, no sabríamos de los pleitos internos que ambientan, por decirlo de alguna manera, los pasillos de este noble edificio.
Es en estos ‘asuntos de palacio’ cuando nos damos cuenta que quizás las cosas no son como nosotros creemos o que funcionan de una forma desconocida. Por eso, es raro ver como en esta ocasión, las discusiones del Ayuntamiento no sólo se centran en las formaciones políticas que terminan debatiendo sus diferencias en el Pleno de la Asamblea, sino que también se extienden a los agentes sociales, los sindicatos que representan a los trabajadores.
Es lo que está sucediendo entre CCOO y UGT. La primera central acusa a la segunda de estar politizada y actuar a las órdenes del primer partido de la oposición, el PSOE. Seguro que tras esta acusación, no tardará la respuesta de los ugetistas, que no dudarán en defender su postura o arremeter también contra su ‘compañero’.
Ante todo esto sólo queda pensar, ¿qué pasa con los intereses que tienen que defender estas centrales? ¿Afectan estas discusiones a su quehacer?
Lo cierto es que las mesas negociadoras de la Ciudad tienen representación de todos estos sindicatos, que no parecen ponerse de acuerdo en algunas cosas que deberían ser encabezadas por todos ellos, teniendo siempre como objetivo principal a los trabajadores y no los pleitos internos que se puedan suscitar en Palacio.






