Los vecinos de la barriada Arcos Quebrados de Ceuta han alzado la voz ante una situación que califican de “insostenible”. Desde hace más de una semana, el agua corre sin cesar por las calles debido a dos averías que, pese haber sido denunciadas en varias ocasiones, siguen sin repararse.
Una de las fugas proviene de la red de aguas fecales, generando un foco de malos olores y riesgo sanitario para los residentes. La otra, según relatan los vecinos, corresponde a agua potable, lo que agrava la indignación por el derroche constante del agua.
Los vecinos llevan días viendo el agua correr sin parar, el desperdicio es diario, “y nadie hace nada”, lamentan.
“Marcaron y desaparecieron”
El problema persiste desde hace ya una semana, cuando un residente alertó al 112 de las fugas. Según relatan los vecinos, operarios de Acemsa, la empresa pública encargada del suministro y mantenimiento del agua, se presentaron en el lugar únicamente para marcar la zona afectada, pero desde entonces no se ha vuelto a tener noticias sobre su reparación.
“Vinieron, marcaron con una señal en el suelo y se fueron. Desde entonces no hemos visto a nadie más”, asegura un afectado. El agua baja por la calle como si fuera un río. Los residentes ya no saben qué hacer ni a quién llamar.
El suelo “siempre está mojado”. Además, es un peligro de resbalones y de infecciones, denuncian.
Un gasto descontrolado
La preocupación de los vecinos no solo se centra en las molestias diarias, sino también en el impacto ambiental y económico de esta pérdida de agua constante. Cada día que pasa, litros de agua se desperdician sin control.
Esta situación hace reflexionar al vecindario sobre cuan importante es el agua para los responsables de su buen funcionamiento, siendo un recurso imprescindible para la vida y siendo espectadores de tantas campañas de concienciación que se llevan a cabo para no “desperdiciar” agua.

El polideportivo, casi 3 años sin luz
La denuncia vecinal no se limita a la cuestión del agua. Los residentes también han señalado el lamentable estado del polideportivo del barrio, un espacio que debería ser cuidado dada la importancia de sus instalaciones.
“Llevamos pidiendo que arreglen las luces desde hace muchísimo tiempo. La Federación de Fútbol nos ha echado una mano cuando ha podido, pero esto debería ser responsabilidad directa de la Ciudad Autónoma”, explica un vecino.
Las porterías, un peligro
La falta de luz ha reducido la actividad deportiva por las tardes-noches, dejando a los jóvenes sin un espacio seguro donde pasar uno de los momentos más esperados del día. De cara a invierno la reparación de la luz es una necesidad.
A ello se suma el mal estado de las porterías, que el año pasado fueron sustituidas sin tomar las medidas de seguridad adecuadas. “Ni siquiera las anclaron al suelo. Es un peligro real, se les puede caer encima a los críos”, denuncian.
“Queremos soluciones”
Los vecinos de Arcos Quebrados aseguran que esta situación no es nueva y que llevan años reclamando una mayor atención por parte de las autoridades locales. Sin embargo, sienten que su barriada no es importante.
Arcos Quebrados no pide lujos, solamente ser escuchada y que se tomen medidas reales y beneficiosas para la barriada: que reparen las averías, limpien las calles, enciendan las luces y garanticen la seguridad de los niños.
La paciencia, agotada
Mientras tanto, el agua sigue corriendo por las calles, los olores empeoran y la sensación de abandono aumenta. Cada día que pasa sin que arreglen estas averías, se pierden litros y litros de agua y se deteriora el barrio.
En Arcos Quebrados, el agua no deja de correr, mientras que la paciencia de los vecinos ya se ha agotado.






