La presión subsahariana por vía marítima se ha notado este fin de semana al producirse el intento de entrada de dos grupos de los que uno solo alcanzó con éxito las costas ceutíes.
Se trata del protagonizado por un grupo de 6 subsaharianos que alcanzó la playa de Calamocarro a bordo de una goma sin motor. Los integrantes de la expedición clandestina llegaron por sus propios medios hasta la costa, en donde, tras su desembarco, fueron interceptados por la Benemérita. Integrado solo por varones, no requirieron de asistencia sanitaria y fueron trasladados a la Jefatura Superior para su posterior ingreso en el CETI.
En este caso, los subsaharianos sí que consiguieron llegar a la playa, en una mañana de Poniente que ayudó a que, por sus propios medios, lograran alcanzar Calamocarro. No obstante otro grupo mayor no logró el mismo fin gracias a la intervención de Marruecos.
En este caso la salida se había previsto a bordo de una embarcación semirrígida con motor y reserva de combustible. Los 42 subsaharianos que iban a ocuparla fueron detectados, de madrugada, por las fuerzas de seguridad en la playa de Martil.
La actuación de Marruecos evitó que salieran, interceptándose a todos los inmigrantes pero no a los dos individuos que, se presume, habían preparado la salida y que pudieron escapar del lugar.
Las fuerzas marroquíes se hicieron además con la semirrígida y el motor, mientras que los inmigrantes fueron detenidos para su puesta a disposición judicial. No se ha especificado si entre el grupo viajaban mujeres o niños, como suele ser habitual en las expediciones clandestinas organizadas.
En lo que va de año la Guardia Civil se ha topado ya con media docena de casos en los que los inmigrantes consiguen hacerse con una plaza en este tipo de embarcaciones cuyas travesías con más caras. El trayecto era hacia las costas peninsulares, pero el grupo podría haberse acercado a Ceuta de ver peligrar su llegada al otro lado.






