Seguimos con este último capítulo del siglo XIX, con nuevos episodios, de la gran historia que desprende nuestra Patrona, Santa María de África.
1866
Fecha significativa, al parecer procesionó la Virgen
D. Gregorio Medrano, primer teniente de la Alcaldía Constitucional de Ceuta, ofició al Hermano Mayor de la Cofradía de Nuestra Señora de África, el día 11 de abril de 1.866, comunicándole que los Cabildos eclesiásticos y civil, se habían puesto de acuerdo para celebrar una función religiosa de acción de gracias a la Virgen Santísima de África por haber librado a Ceuta de la epidemia general que en 1.865 había azotado a los pueblos de la península; se decía además, que a la comisión formada por ambos cuerpos, se le habían unidos innumerables vecinos con el deseo de dar mayor solemnidad a la función proyectada; por último -y esto es lo más relevante para nosotros- se dice que < Sin pérdida de tiempo, el Hermano Mayor contestó al oficio del Presidente de la Comisión de Festejos Sr. D. Gregorio Medrano, no sin antes adoptar una medida prudente, como fue consultar el asunto de tanta importancia a los señores que componían la Junta de la Mesa de la Cofradía (los cargos directivos consultados los ostentaban. Antonio de los Reyes, Andrés Gámez, Faustino Schiaffino, Juan Calera. Isidoro Téllez y José Manuel Pasalán).
La Junta fue citada el mismo día 11 y consultados todos los miembros de la Hermandad en sesión extraordinaria, se dio cumplida y satisfactoria contestación en los siguientes términos: < Es claro que el Ayuntamiento, el Cabildo, la Cofradía e innumerables vecinos es decir, todos los implicados- estaban dispuestos a procesionar a la Virgen. Por lo tanto, parece confirmar su salida en 1.866.
1866
El príncipe de Asturias, Patrono de la Cofradía

“Se declara por Patrono, previa aceptación, a su Alteza Real el Serenísimo señor D. Alfonso Príncipe de Asturias.”
No se hizo efectivo hasta el día 28 de octubre del año 1866, es decir, transcurridos casi un decenio de la Real aprobación de los Estatutos.
En una densa solicitud, se dirigió la Junta de Gobierno de la Cofradía a S. M. la Reina con fecha 15 de enero de 1865 con la pretensión de que se le otorgara la gracia de confirmar como Patrono al Príncipe de Asturias, coincidiendo con el día de su nacimiento.
Se exponía las razones fundamentalmente la base jurídica que le otorgaba el artículo 2º “Según dicho artículo, Su Alteza Real el Serenísimo D. Alfonso Príncipe de Asturias, vuestro excelso hijo es el Patrón de la Cofradía de Nuestra Señora de África. Por este sólo hecho, lleva en sí impresos los mejores y más dignos caracteres, e impreso también, el timbre de nobleza sin igual; empero fáltanos, Excma. Señora, lo más relevante, fáltanos, pues, lo principal, lo que más anhelamos: que se cumpla en su totalidad la prescripción del referido artículo, cual es que recaiga la previa aceptación en el mismo consignada, si han de quedar cumplidos los ávidos deseo de toda la Cofradía y principalmente de los que suscriben sus representantes”.
"El príncipe de Asturias, Patrono de la Cofradía En una densa solicitud, se dirigió la Junta de Gobierno de la Cofradía a S. M. la Reina con fecha 15 de enero de 1.865 con la pretensión de que se le otorgara la gracia de confirmar como Patrono al Príncipe de Asturias"
Ahora, ante la proximidad del natalicio se apresuran para conseguirlo, “confiando en la acreditada bondad de V. M. aprovechan la ocasión de estar próximo el fausto día del natalicio de su muy amado, el Serenísimo D. Alfonso Príncipe de Asturias felicitándole con el más cordial octubre de 1.866. cariño”.
La Real aceptación vino de manos del Marqués de Noval, Mayordomo Mayor de S. A. R. el Serenísimo Príncipe de Asturias, con fecha 28 de octubre de
1.866.
“S. M. la Reina Nª Srª a quien he dado cuenta la instancia que con fecha 17 de enero último elevaron V. V. a su Augusta consideración, se ha dignado aceptar en nombre de su amado Hijo el Serenísimo Señor Príncipe de Asturias, el cargo de “Patrón de la Cofradía de Nuestra Señora de África” restablecida en esa Heroica y Noble Ciudad.
Lo que de orden de S. M. comunico a V. V. para su inteligencia y satisfacción. Dios guarde a V. V. ms. as. Palacio 28 de octubre de 1.866”.
1867
Cambios en las fiestas dedicadas a la Virgen de África
Ros y Calaf nos informa qué durante el Gobierno, decreta la no obligación de celebrar las fiestas patronales en pueblos y ciudades. Esto deja a las autoridades locales la potestad de celebrar o no las fiestas patronales, hasta ahora obligatorias.
El Ayuntamiento local continúa sufragando los gastos de las “Fiestas del Voto” del 9 de febrero y la del 5 de agosto, ambas fiestas patronales. Esto refleja la devoción que el pueblo seguía teniendo por su Patrona.
"A pesar de que Ros y Calaf informa de que no hay obligación por parte de los Ayuntamientos de celebrar fiestas patronales, en Ceuta se siguen celebrando el 9 de febrero (Fiestas del Voto) y el 5 de agosto (Fiestas Patronales)"
Desde lo dispuesto por el Ilmo. Sr. De la Riba en 1.686 la fiesta del 5 de agosto, se ha guardado de precepto en cuanto a la asistencia a la misa y a la cesación de obras serviles hasta el decreto de 2 de mayo de 1.867, dado a instancia del Gobierno, cuyo artículo 5º suprime la obligación de guardar fiesta de los patronos de los pueblos y ciudades, pero en la práctica suelen seguir la antigua costumbre: en Ceuta nada se ha variado en cuanto a la solemnidad exterior.
1873
La Cofradía de Santa María de África quiere recuperar parte de su patrimonio económico
D. José Moreno Alarcón, es nombrado alcalde por segunda vez, manteniéndose tan solo un año, desde 1872 a 1873, sorprendiéndole la proclamación de la I República en 1873.
Desde hacía unos años, la Cofradía de Nuestra Señora de África se había revitalizado. Ya restablecida, su Junta de Gobierno trata de sanearla económicamente intentando recobrar valores pertenecientes a la Cofradía depositados en láminas y créditos contra el Estado.
La Junta de Beneficencia de Cádiz, exigió la revisión de las cuentas y que, el letrado madrileño D. Jerónimo Gallego de Orbe fuera reconocido por dicha Junta para poder actuar en nombre de la Cofradía.
La polémica surgida, acabaría con la intervención al cabo de los años del Rey Alfonso XII que, con fecha de 29 de enero de 1876, declaró que la Cofradía de África no estaba obligada al cumplimiento a las exigencias de la Junta de Cádiz.
Incidente con el Director General de Beneficencia, Sanidad y Establecimientos Penales.

Pero la Junta de Beneficencia de Cádiz, exigió la revisión de las cuentas y que, además, los letrados madrileños fueran reconocidos por dicha Junta para poder actuar en nombre de la Cofradía.
La indignación ante estas exigencias fue enorme. El Presidente de la Cofradía reunió con urgencia a la mayor parte de los hermanos, quienes amenazaron todos con dimitir, si se accedía a tales pretensiones.
Reunida la Junta Directiva y general de la misma, a las que he leído la comunicación de esa Junta Provincial, me han contestado unánimemente que son de parecer, siga la Cofradía de Nuestra Señora de África rindiendo cuentas en los mismos términos que hasta aquí lo viene verificando.
Después de varias discrepancias, la Junta de Beneficencia no se dio por vencida, insistió segunda y tercera vez con plazos perentorios, por lo que a la desesperada contestó el Hermano Mayor diciendo que la Cofradía solo recibía una peseta diaria del Ayuntamiento, que el escaso números de hermanos aportaba una insignificante cantidad, pues ofrecía cada uno la cuota de 3 céntimos. Entre tanto el 29 de enero de 1.876 S. M. el Rey declaró que la Cofradía de África no estaba obligada al cumplimiento de las exigencias de la Junta de Cádiz.
1878
Un robo sacrílego de joyas y alhajas de la Virgen de África
La primera referencia histórica por la que consta documentalmente la existencia de joyas y alhajas de la imagen de la Virgen de África data del año 1663.
En dicho año (1878) le fueron sustraídas a la imagen de la Virgen de África, algunas alhajas, que incomprensiblemente estaban bajo la responsabilidad y custodia del entonces Rector del Santuario y Beneficiado de la Catedral D. Pedro Celestino de Castro. Auto. Comisión presidida por D. Mariano de Castro.
Por esta razón, se le llamó para que compareciera ante el Tribunal Eclesiástico y declarara acerca de cómo sucedieron los hechos y las circunstancias que lo rodearon.

Preguntado bajo que concepto era guardador de las alhajas, manifestó que el tesorero de la Hermandad D. Enrique Fernández, se las entregó en presencia del Hermano Mayor, D. Juan de Oca, el día 19 de junio de 1876. Escrito sobre el robo de joyas .878
La intencionalidad de la pregunta era evidente: se le consideraba máximo responsable del sacrílego robo porque no le correspondía a él, bajo ningún concepto, ser “guardador” de las joyas, sino al Tesorero de la Hermandad de Nuestra Señora de África.
Preguntado por la calidad y número de alhajas robadas, dijo que, para responder con exactitud, necesitaba ver las que la Imagen tenía colocadas. Practicada esta diligencia, declaró que las robadas eran: Un peto que contenía unas pulseras de oro con esmeraldas, unos zarcillos con esmeraldas y perlas alrededor; un alfiler de pecho igual: otros zarcillos de plata con puntas de diamantes y otras varias alhajas de distinto valor.
Las joyas robadas fueron recuperadas gracias al celo de D. José Usagre, agente de orden público, aunque por desgracia totalmente destrozadas y, por tanto, inútiles para el culto divino. Ante el manifiesto desperfecto de las alhajas, el Sr. Obispo-Administrador de la Diócesis decretó la venta de las mismas. Al mismo tiempo que designaba una comisión para llevar a cabo una “póstula” para recaudar dinero y con ambos ingresos reparar, en lo posible el daño causado.






