Blancas, con cordel azul y con un escapulario a juego en el mismo tono. Son los dos elementos que adornan a la túnica de la Flagelación de Ceuta, un símbolo indispensable para el penitente. Configurada con todos y distintivos asociados a la cofradía, este miércoles salen del baúl para irse a casa de sus hermanos.
Ya huele a Miércoles Santo en la sede. Ambientada con marchas de Semana Santa, despliega en su interior mesas llenas de las distintas prendas de ropa que componen esta vestimenta.
Una mesita con pulseras y otros detalles está en un rincón cerca de Verónica Guerrero, secretaria de la cofradía. Ella se encarga de administrar las papeletas y de su pago. Quince euros para los integrantes de la corporación y veinte para quien no lo sea.
Unas 180 túnicas
Los iniciales días de despacho se centran precisamente en los primeros. Desde este lunes han adjudicado unas sesenta y quedan por dar en torno a las 180. Cada año la Flagelación intenta tener al punto cada una de ellas. Esta es la razón por la que no es raro que cosan algunas más. Ya sea por una mayor demanda o por la necesidad de actualizar el armario, se suelen confeccionar nuevas.
“Todos los años tratamos de hacer más. Las más usadillas, las que han cambiado su color, las solemos renovar para que estén blanquitas. Las sustituimos en función de cómo estén, pero también depende de la afluencia de personas. El año pasado necesitamos muchas para el cortejo”, comenta Verónica Guerrero, secretaria de la entidad cofrade.
No es el caso de este año, al menos, de momento. “Vamos bien. Todavía hay bastantes. Los hermanos aprovechan estos días y se las llevan, pero en el que ya vienen los demás, ya están aquí a primera hora para no quedarse sin sitio”, señala. Son varias las piezas imprescindibles en la apariencia del nazareno. Capirote, escapulario o cordel lo forman. Guerrero, con una visible ilusión, enseña todas las partes que conforman esta vestimenta.
Solos o acompañados
José Ignacio es, de hecho, el primero en llegar. Aún con el oratorio cerrado, se presenta a la sede en busca de la suya. Una vez abiertas las puertas, se equipa con todo lo necesario. Solo le falta en mano el capirote. Él lleva unos cuatro años como miembro de la corporación. “Suelo salir siempre con vara. No voy bajo el paso de costalero”, menciona.
Suele ser de los que van temprano a recoger su indumentaria. “Los hermanos tenemos un periodo previo a los que no lo son. Venimos tan pronto, sobre todo, por las ganas y la ilusión que nos hace un día tan importante como el Miércoles Santo”, incide.
Tras una pausa en la que ha estado a solas con una compañera, aparecen más hermanos. Cuca no viene a por una. Solo acompaña a su sobrina que sí lleva varios años en la Flagelación. La chica, de quince años, se prueba las diferentes piezas mientras su tía la observa.
Poco a poco se despachan túnicas. Este día es tan solo uno de los tantos en los que los integrantes de la hermandad estarán ocupados. Están inmersos en la preparación y celebración de distintas actividades. La más próxima, una mesa redonda de capataces, tendrá lugar este sábado en el Centro del Mayor a las doce de la mañana.





