Conducía un vehículo en el que previamente habían escondido 47 kilos de hachís. Pensaba que embarcando en el primer ferry que enlaza Ceuta con Algeciras el control antidroga de la Guardia Civil podía ser menor. Pero ahí estaba Rudy, el can especialista que alertó al guía de que en ese vehículo Mercedes había algo y no precisamente legal.
Ladrido y resultado: 47 kilos de hachís repartidos en 54 bloques. Este pasado 1 de febrero, el llamado M.A.S. terminó con los grilletes puestos por un delito contra la salud pública y ahora ha sido condenado a 3 años y 8 meses de prisión con multa de 83.083,53 euros.
Esa es la sentencia, pero de trasfondo hay una rocambolesca historia que ni la propia Guardia Civil se creyó por incongruente.
De Londres a Marruecos y posterior embarque con la droga
El detenido manifestó que vivía en Londres y que había ido a Tánger en avión. Después, regresaría vía Ceuta a Málaga. Por el camino se llevaría una comisión por conducir un vehículo cargado de droga, aunque sin saber la cantidad exacta de hachís, pero sí que se llevaría 3.000 euros.
Unos movimientos sobre el mapa que no cuadran y que no dejan de ser ingredientes de la particular historia que arrastra cada detenido con hachís, historias que se mueven entre la línea de lo que puede ser verdad o no.
Al llamado M.A.S. le sorprendieron con 47 kilos de hachís escondidos en las puertas laterales traseras del vehículo. Una carga que fue localizada por los agentes de servicio tras las advertencias del can antidroga.
A prisión con sentencia firme
El destino inmediato de este detenido es la prisión, con sentencia firme ya que ante su señoría reconoció la comisión de un delito contra la salud pública en su modalidad de notoria importancia.
La condena ha sido dictada por el tribunal de instancia número 2, sin que fuera necesaria la celebración de vista oral al aplicarse la figura jurídica de la conformidad.






