Con la llegada de la Navidad, los aromas de siempre han vuelto a colarse en la Cofradía del Cristo del Medinaceli, donde la tradición, el trabajo y la solidaridad dan como resultado unos riquísimos roscos y pestiños artesanos.
El secretario de la hermandad, José Antonio Rivero, una de las personas que mejor conoce el esfuerzo que hay detrás de cada dulce que sale de la cocina, ha contado entre risas y en un ambiente de total cercanía que en la Cofradía, la pasión por su Cristo mueve montañas.

Con delantal puesto
Con delantal puesto, Antonio nos ha recibido con las manos en la masa, literalmente, y cocinando estos ricos dulces que todos demandan en Navidad.
El secretario de la hermandad ha sido el encargado de explicar los ingredientes y el proceso de elaboración de los pestiños, que para sorpresa de muchos, es bastante sencillo.
Así se hacen los pestiños
Para este dulce típico son necesarios; huevos, harina, vino blanco y ralladura de naranja.
Aunque no parece muy complicado, lo cierto es que la clave está en el amasado, un proceso laborioso que requiere tiempo y paciencia. Después, la masa debe reposar “una horita para que fermente un poquito”.
Solo entonces estaría lista para estirarse, cortarse y freírse en aceite bien caliente, siempre con cuidado de darles la vuelta para que queden dorados por ambos lados.
El toque final
El toque final llega con la miel y unos anises de colores que les dan ese aspecto delicioso que no invita a otra cosa que a comer uno detrás de otro.
Pero José Antonio no estaba solo. Para sacar adelante esta tarea necesita ayuda, y siempre cuenta con la mano amiga de José Manuel Quero, más conocido por todos como ‘Joselito’, pastelero y panadero con una amplia trayectoria de experiencia en la elaboración de dulces.

Una vida entre hornos y masas
Lleva toda una vida entre hornos, masas y bandejas y su experiencia es notable desde el primer m omento. “Para cualquier cosa de nuestra hermandad cuento con Joselito”, explica el secretario, destacando además que su colaboración es totalmente desinteresada.
Una vez terminada la intervención de José Antonio nos acercamos a Joselito, quien se encontraba “liando pestiños”. Él mismo aclaró que es fácil su elaboración para quien lleva una vida haciéndolo, pero no tanto para quien apenas comienza.
Elaboración de roscos
Y, además de pestiños, también estaban preparando roscos, la dupla perfecta para una buena degustación navideña.
Para la preparación de estos son necesarios los siguientes ingredientes: harina, huevo, aceite, leche, matalauva y levadura. La masa, al igual que la de los pestiños, debe reposar alrededor de una hora antes de darle forma.
¿El ingrediente secreto que le da ese sabor único a estos dulces? Ese, como buen pastelero, se lo guarda en una lista de recetas secretas.

Un objetivo claro
Más allá de lo meramente culinario, este trabajo tiene un objetivo claro. Todo lo que se elabora en la casa hermandad se destina a la venta en uno de los puestos ubicados en el mercado navideño de la plaza Nelson Mandela para recaudar fondos que permitan mantener viva la hermandad durante todo el año.
José Antonio ha explicado con claridad que mantener una cofradía no es pan comido y “no es solo sacarla a la calle en Semana Santa. Hay gastos constantes, mantenimiento, enseres, mejoras…” un trabajo muchas veces invisible, pero imprescindible”.
Puntos de venta
Los dulces se pueden adquirir en los puestos instalados en la Plaza Nelson Mandela, donde estarán hasta el domingo, y también en la casa hermandad, coincidiendo con al visita al Belén allí ubicado.
Los precios son muy asequibles, pensados “para todo el mundo”. Los roscos se venden en tarrinas de seis unidades por 4 euros, o en cajitas pequeñas de dos unidades por dos euros.
Productos artesanos
Los pestiños tienen precios similares, y siempre hay que tener en cuenta que son productos completamente artesanos y de primera calidad.
Esta iniciativa tiene un componente solidario también muy especial. Según ha relatado el secretario de la hermandad, parte de lo elaborado se destina “a los abuelos de Cruz Blanca”, con quienes la hermandad mantiene un vínculo muy estrecho desde hace años.
Caridad desde la hermandad
“Hay que hacer también un poco de caridad y no olvidarnos de ellos”, señala José Antonio. Durante el año les llevan torrijas, roscones y ahora, en Navidad, pestiños y roscos, pequeños gestos que para ellos significan mucho y rompen su rutina.
Así, entre harina, miel, risas y amistad, la Cofradía del Cristo de Medinaceli demuestra que la Navidad también se construye con trabajo silencioso y manos amigas, una bonita forma de mantener tradiciones vivas.






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