La magistrada titular de la plaza número 1 de la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Ceuta tendrá que decidir si el ciudadano de Letonia I.M. es realmente una mula cooperadora de delincuentes o la mera víctima erigida en el daño colateral de una estafa.
El sendero que siguen los estafadores está tan repleto de trabas que incluso a la Policía le cuesta llegar hasta el origen, llegar hasta el auténtico responsable de estas acciones delictivas.
I.M. disponía de una cuenta bancaria en donde fueron depositados 497 euros. Un dinero que una persona no identificada, valiéndose de una artimaña informática, cargó primero en la tarjeta de la víctima de esta estafa, vecino de Ceuta, para después desviarlo a la cuenta del ciudadano letón.
Aquello sucedió en 2021 y hoy, cinco años después, todavía no se ha dictado sentencia.
La clave de todo este asunto radica en saber si I.M. es cooperador del auténtico cabeza visible de esta acción delictiva o nada tuvo que ver, siendo también víctima al haberse utilizado de manera fraudulenta su cuenta en Revolut Bank.
La Fiscalía cree que el acusado está, como se dice popularmente, metido en el ajo, habiendo cooperado en esa estafa por poner su cuenta a disposición del autor de ese desvío económico.
Su Defensa, en cambio, no piensa lo mismo. Mantiene que su patrocinado no es una mula de los estafadores, y hace hincapié en el hecho de que por existir un ingreso telemático en su cuenta no significa que haya incurrido en una estafa al no quedar acreditado su interés en esos hechos, el ánimo de lucro o la manipulación.
Fiscalía solicita una pena de 3 años de prisión por estafa o, de manera alternativa, 1 años por delito de blanqueo por imprudencia, a lo que sumaría el pago de una multa de 800 euros.
El juicio quedó visto para sentencia esta misma semana, poniéndose sobre la mesa el oscuro negocio de los estafadores, hasta que punto siguen unos caminos difíciles de rastrear por parte de la Policía y de qué manera solo en muy pocos casos se puede llegar hasta el corazón de estos casos.
El Grupo UDEF-Delitos Tecnológicos de la Policía Nacional tiene a sus espaldas cuantiosas investigaciones para destapar estafas que, en algunos casos, resultan complejas.
Los rastreos resultan imposibles ante una auténtica maraña de datos, enlaces y conexiones que terminan llegando a las mulas de los estafadores, pero no a los auténticos artífices del daño.
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