Rafael Pérez Ruiz, mano derecha de Fernando Grande-Marlaska en el Ministerio del Interior, ha comunicado oficialmente su decisión de abandonar su puesto de secretario de Estado de Seguridad por razones personales. El número 2 de la cartera ha visitado Ceuta en numerosas ocasiones, la más reciente por la entrega de la Medalla de Oro de la Ciudad a la Jefatura Superior de la Policía Nacional.
Su salida se hará efectiva el próximo martes 3 de junio, durante la reunión del Consejo de Ministros. Así lo ha anunciado el departamento que encabeza Grande-Marlaska, quien lo ha tenido como uno de sus principales colaboradores desde su llegada al Ejecutivo en 2018.
Rafael Pérez, de 44 años y originario de Córdoba, inició su trayectoria en el Ministerio como jefe de Gabinete del ministro. En enero de 2020, ascendió a secretario de Estado de Seguridad, cargo desde el que ha ejercido como número dos del departamento durante más de cuatro años. Su perfil ha sido clave en la gestión de las fuerzas de seguridad del Estado y en la implementación de numerosas políticas de seguridad.
Desde el Ministerio lo describen como un profesional "educado, eficaz, competente y sereno", cualidades que le han permitido mantenerse alejado del foco mediático sin dejar de tener un peso decisivo en la toma de decisiones.
Su labor ha sido particularmente relevante en momentos complejos, como en la ejecución del Plan de Infraestructuras para las fuerzas y cuerpos de seguridad o en la aplicación de estrategias contra la cibercriminalidad, los delitos de odio y la violencia sexual.
Estrecha colaboración con Grande-Marlaska
Una parte significativa de la carrera política de Rafael Pérez ha estado también marcada por su estrecha colaboración con Grande-Marlaska, a quien conoció en su etapa en el Consejo General del Poder Judicial.
Aquel vínculo profesional se tradujo en una confianza que lo llevó al Paseo de la Castellana para convertirse en su mano derecha, en un contexto de profundas reformas internas orientadas a combatir estructuras opacas que se llegó a denominar las "cloacas" del Estado y la "policía patriótica" durante la etapa del PP.
El PSOE niega cualquier vinculación al caso Koldo
Aunque desde Interior no se han vinculado oficialmente su salida con ninguna polémica, el anuncio llega en medio del revuelo generado por la filtración de unos audios que apuntan a una supuesta maniobra contra un alto mando de la Guardia Civil vinculado al caso Koldo. El PSOE ha negado cualquier implicación en estos hechos.
Jurista de formación, con títulos en Derecho y Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Córdoba, Rafael Pérez desarrolló buena parte de su carrera judicial en los juzgados de Montoro, Almadén y Córdoba capital. También trabajó como letrado del Consejo General del Poder Judicial antes de dar el salto definitivo a la política.
Durante su mandato, se han puesto en marcha medidas como el Plan para el Campo de Gibraltar, la renovación del sistema de seguimiento de víctimas de violencia de género (VioGén 2), o la creación de la Oficina Nacional contra las Violencias Sexuales (Onvios). Además, Interior destaca que bajo su gestión se ha alcanzado un récord histórico en número de efectivos de Policía Nacional y Guardia Civil.
Las visitas de Rafael Pérez a Ceuta
Desde su incorporación al Ministerio del Interior, Rafael Pérez ha sido un rostro habitual en Ceuta. En estos años, ha realizado múltiples visitas a la ciudad autónoma para supervisar actuaciones relacionadas con la seguridad fronteriza o los medios policiales. Su papel fue especialmente activo durante la crisis migratoria de mayo de 2021, cuando miles de personas cruzaron de forma irregular la frontera del Tarajal.
En esas ocasiones, Rafael Pérez ofreció su respaldo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado desplegados en la zona, y coordinó con las autoridades locales los refuerzos logísticos necesarios.







Si hubiese dignidad, y amor a España, dimitirian la mayoria. Este pais va cuiesta abajo, y sin freno.
Se marchan los que ya no pueden tragar y mirar para otro lado por un cargo a dedo y con unos privilegios económicos que no son regularizados.