Opinión

¿Quién vive ahí?

A las 5 de la mañana todas las madrugadas mi perra y yo visitamos el parque de Santa Catalina; algunas madrugadas cuando el gallo rompe la oscuridad anunciando la tímida luz, oteo el cementerio (en griego koimeterion -dormitorio-), oigo el silencio de los grillos y el levante húmedo lleno de un frío implacable. Allí, Abby y yo nos sentamos para oír la mar y el rielar de la luna en el piélago.

Compartimos la soledad y la tristeza de los muertos y el olvido que habitan.

De vuelta a casa, también hay un cementerio de perros y en sus lápidas se lee el dolor de sus dueños.

De vuelta el mar recupera su azul y Ceuta se viste de blanco.

Hoy se escuchan voces de dolientes en la entrada del tanatorio, el humo de los cigarros dibujan figuras de fantasmas que salen de sus bocas y que desaparecen en un instante.

Ya llegamos al bar “Las balsas” y mi fiel amiga me espera para tomar un reconfortante café.

Durante algún tiempo, cercano a la Rampa de Abastos hay un edificio deshabitado ajado por el tiempo e ignorado por el consistorio, como tantos otros: fábricas, hospitales, cuarteles y miradores; es la política mezquina del Ayuntamiento en este tema.

Allí, en la Rampa de Abastos, en una oquedad de 4 metros cuadrados vive un hombre, un ser humano que reza coincidiendo con mi llegada. Es curioso que la perra nunca le ladre, será porque respeta la indigencia.

Las paredes de su casa son cartones, maderas y un carrito de la compra que utiliza para ganarse la vida recogiendo chatarra.

Hoy me acerqué como un periodista sin fronteras y mantuve una charla como si yo fuera el famoso Loco de la Colina del genial Jesús Quintero. Me invitó a un té mientras contaba su historia.

Me llamo Abinasddar Kada. Soy de Castillejos pero vivo aquí (45 años). Tengo todos los papeles y nacionalidad española. Me quitaron la ayuda de la seguridad social. No consigo un abogado de oficio. Me dice que no tiene padrón en la actualidad pero ya ha tenido tres padrones. Le quitaron una chabola en San Amaro. Me cuenta que vive en el cubil desde hace tres años.

Me enseña su documento nacional de identidad y me reitera que no puede conseguir un abogado de oficio.

Le pido a Dios, porque no confío en nadie. Entro en su casa. Es su mundo, su espacio. Lo cuida como si fuera un palacio. Me despido de él y vuelve a barrer la entrada.

Qué curioso que en el frontispicio del edificio se lee “ No pasar”. Abinassdar es un Diógenes en busca del hombre alumbrado por un candil. Le han quitado todo, pero su dignidad permanece intacta.

Mañana volveré a verlo. Me gustaría pasar una noche con él en esa caverna que habita.

Entradas recientes

Bruselas recuerda a España su deber de proteger a los menores de Ceuta y reclama el retorno de todos los inmigrantes

La Comisión Europea ha recalcado este jueves que España tiene el “deber” de garantizar la…

20/08/2026

Ceuta: las preguntas que nadie quiere responder

Tras la entrada masiva de decenas de miles de inmigrantes en Ceuta, cifras que llegaron…

20/08/2026

Los vecinos de Loma Colmenar salen a la calle: “Somos ciudadanos de segunda”

Los representantes vecinales de las asociaciones de las 317 VPO, Doctora Soraya y Loma Colmenar…

20/08/2026

La leyenda del tiempo: el compás de Luhay y el yunque templado de Vivas

En el mes de junio del 26 fue el gran apogeo, un destello de luz…

20/08/2026

¿Espías marroquíes en Ceuta? Un grupo de hackers amenaza con revelar sus identidades

El grupo de hackers Jabaroot, que desde hace más de un año protagoniza numerosas filtraciones…

20/08/2026

Ceuta contrata seguridad privada para vigilar sus playas

La Ciudad Autónoma de Ceuta ha contratado un servicio de seguridad privada para reforzar la…

20/08/2026