El titular del Juzgado de lo Penal número 2 de Ceuta condenó al llamado A.B.H. por un delito contra la salud pública.
El acusado reconoció los hechos y aceptó la pena de 3 años y 4 meses de prisión, así como el pago de una multa de 46.373 euros con 3 días de responsabilidad personal subsidiaria en caso de impago. Además se le impuso el comiso de la droga y del vehículo intervenido.
Con las imágenes de Super Mario Bros o una leyenda que recoge las palabras limón seco en inglés. Así estaban marcados los distintos bloques de hachís con el que el acusado intentó embarcar a bordo de un vehículo dirección a Algeciras.
El ahora condenado, con nacionalidad marroquí y residencia en España, intentó burlar el control de la Guardia Civil con 245 bloques de forma rectangulares de hachís, con un peso neto de 25.650 gramos, un índice de THC indiciariamente superior al 4% y un valor de 46,373 euros que pensaba destinar a la venta y donación de terceras personas.
Este hecho ocurrió el día 20 enero de este mismo año, sobre las 21:30 horas, y la droga iba escondida en el interior del salpicadero del vehículo anteriormente mencionado un doble fondo. En uno de esos controles, los agentes registraron un coche modelo Citroën-C4, de matrícula nacional, al advertirse de que podía estar siendo utilizado a modo de patera de la droga a cuatro ruedas.
Es un eslabón más en la cadena del tráfico de drogas que no cesa y que sigue apostando por el embarque en huecos ocultos en vehículos teniendo que pasar varios filtros.
Los pasadores del hachís acarrean a sus espaldas distintas historias y motivaciones que les hacen caer en las redes del narcotráfico. Son los que terminan detenidos y los que cumplen prisión a costa de un negocio que mueve millones.






