Lograron los 3 puntos, pero ya antes se habían llevado el cariño de muchos. El Ceuta ha conseguido que incluso los menos futboleros se interesen por el devenir de los de JJ Romero, sigan cada partido e incluso participen en las quedadas para los encuentros, para participar del ritual de acudir al Murube o reunirse para verlo en casa, aunque muchos entiendan bien poco de lo que es un fuera de juego, pero se rompan la camisa por defender que el primero de los 3 de Carlos no debería haberse anulado.
Han logrado que los caballas conecten con eso que se llama la magia del fútbol, ya sean históricos aficionados o recién subidos al barco de la AD Ceuta sin mucho conociendo del arte de mover la pelota como se debe.
Es difícil que un equipo logre esto, la clave está en que quizá muchos de los que lo forman hayan mostrado su sufrimiento como el resto por todo lo que ha supuesto el 30 de julio en nuestras vidas.
Los jugadores no han dudado en mostrar públicamente sus pensamientos, en visualizar el apoyo a toda Ceuta antes de cada partido, en mostrar sus quejas por la gestión política. No se han ocultado, que sería lo cómodo. Han dado la cara porque han sentido lo que pasa igual que los demás, cada uno a su manera.
Luego esta JJ, que ha terminado siendo algo así como el míster de todos nosotros. Le hemos visto y sentido cabreado, emocionado, crítico, sin pelos en la lengua, denunciando lo que todos sentimos, estando el primero en las concentraciones, exponiendo sin tapujos todos los tropiezos que se han tenido con esta ciudad.
Y miren que podía haberse callado, ceñirse a su discurso meramente deportivo. Pero no, ha sufrido como el resto y desde su altavoz deportivo ha dejado claro con valentía lo que muchos pensamos.
El Ceuta se llevó ayer los 3 puntos para regalazo de cumpleaños de Luhay, pero ya desde antes había ganado los partidos más complicados, los que se lidian en cada casa.
Lo hicieron simplemente creyéndose lo que son: el equipo de todos, el equipo de quienes entienden de fútbol y de los que no, el equipo de los históricos aficionados y de los recién desembarcados, el equipo que ha logrado que cada chiquillo y cada grande luzca con orgullo la camiseta del Ceuta o, al menos, la tenga guardada en el cajón como un pequeño tesoro.
El Ceuta nos ha ganado a todos. Y se lo dice una forofa del Osasuna, una rojilla de corazón que al final termina cabreada cuando le roban los puntos al equipo de su otra tierra. Conseguir eso es difícil, salvo que el proyecto se llame AD Ceuta.






