Son los otros pases de hachís. Los que no llenan titulares porque no llaman tanto la atención o, como se dice vulgarmente, no ‘venden’. Pero se producen y cada vez más. Es un goteo constante y, kilo a kilo, termina sosteniendo una importante maquinaria de movimiento de droga de Ceuta a Algeciras.
Este jueves la Guardia Civil llevó a cabo un operativo que terminó con dos detenidos. Uno en Ceuta; el otro, en Algeciras. Los dos pasaron este viernes a disposición judicial, dictándose condena solo para uno de ellos, el que conducía el coche en el que la Benemérita localizó un pequeño alijo de droga.
Ante la autoridad judicial confesó ser el único responsable del pase, aceptando una pena de 1 año, 9 meses y 10 días de cárcel que queda en suspenso.
Cuando la Guardia Civil sacó el hachís del vehículo, cuya titularidad figuraba a nombre de otra persona, dieron con 2 kilos y 600 gramos. Tras el pesaje sin envoltorio, quedó rebajado a 2,3 kilos, es decir, sin la agravante de notoria importancia.
Los límites para las penas judiciales
Justo el límite para evitar la entrada en prisión, aunque quede marcado por los antecedentes. Lo mismo que sucedió con el motero detenido también esta semana con el peso justo de droga para ser condenado, pero quedar en libertad.
El otro arrestado en esta intervención del Instituto Armado había sido relacionado con el hachís, pero finalmente quedó en libertad al ser exculpado de cualquier vínculo por parte del ya condenado.
Su interceptación la llevaron a cabo los agentes en el momento en que desembarcaba en Algeciras, tras haber cogido el mismo buque en el que debía embarcar la droga, pero en su caso como pasajero a pie.
Así termina esta historia asociada al tráfico de drogas que evidencia el auténtico negocio que supone el menudeo del hachís entre Ceuta y Algeciras. Un negocio cada vez más potente, estudiado, preparado al detalle para intentar burlar la acción controladora de los agentes.






