La Delegación del Gobierno en Ceuta dio a conocer hace unos días los reconocimientos Menina 2025. En esta edición, los galardones han recaído en la fiscal María Arazuri y en el Centro Penitenciario de Ceuta.
El Faro se ha puesto en contacto con María Arazuri, quien ha hablado sobre su trabajo diario y ha explicado qué aspectos considera necesarios mejorar para seguir atendiendo con todas las garantías a las víctimas de violencia de género.
-¿Qué significa para usted recibir el reconocimiento Menina 2025 y cómo lo vive a nivel personal y profesional?
-Recibir el Premio Menina es una experiencia que obliga a detenerse un momento y pensar. Cuando me lo comunicaron fue emocionante porque reconoce la labor que la Fiscalía realiza con las víctimas de violencia de género, no solo valora mi trayectoria con Fiscal de Enlace sino la del resto de compañeros que han estado conmigo en momentos duros de esta profesión.
Me recuerda a todas las víctimas que han tenido la fortaleza de denunciar, declaraciones en las que nos narran sus vidas, sus miedos y los momentos más duros vividos con aquel que debía haber protegido a la familia y haberle permitido un desarrollo personal ajeno a la violencia, nos permitir luchar para restaurar en la medida de lo posible la dignidad perdida, y especialmente me recuerda a aquellas, que, por desgracia, no llegaron a tiempo.
A nivel profesional supone una responsabilidad, este reconocimiento reafirma que la Fiscalía tiene un impacto real en la vida de las personas y debemos actuar con sensibilidad, rigor y determinación que debemos seguir luchando para erradicar estas conductas, cada vez más complejas y para obtener un sistema que trabaja cada día para que ninguna mujer viva con miedo.
Este premio es un recordatorio de que no debemos bajar la guardia. La violencia de género sigue siendo una realidad que nos interpela a todos y sirven para mantener viva la conciencia colectiva.
-A lo largo de su trayectoria, ha trabajado de cerca con víctimas de violencia de género. ¿Qué lecciones le ha dejado esta experiencia?
-Trabajar con víctimas de violencia de género me ha cambiado como profesional y también como persona, acabas entendiendo la realidad de las víctimas, cada una es diferente y merece ser escuchada, cada una tiene una historia diferente y hay que entenderla, la denuncia no es fácil y muchas acuden a declarar temblando, porque quiere proteger a sus hijos o porque simplemente ya no puede más.
He visto víctimas resilientes, que tras años de violencia física o psicológica encuentran esa fuerza necesaria para pedir ayuda o para proteger a sus hijos, en ocasiones se inicia por algo que aparentemente es intranscendente pero que cuando investigas acabas por entender.
He aprendido que a las víctimas hay que acompañarlas y estar cerca para así trasmitirles seguridad y tranquilidad, me han enseñado a ser más humana y consciente de la responsabilidad que conlleva cada decisión.

-¿Te parece relevante la prevención de la violencia de género y qué estrategias considera más efectivas para avanzar en este ámbito?
-Desde la fiscalía siempre se ha trabajado para garantizar su protección y obtener una respuesta a los procedimientos judiciales. Me parece importante la formación continua para comprender mejor los mecanismos estos delitos, aplicar la perspectiva de género que nos impone la ley y la jurisprudencia y así poder intervenir de forma más eficaz.
La ley es necesaria, pero no suficiente. La prevención, para mí, es un compromiso social que debe involucrarnos a todos.
La prevención empieza mucho antes de que intervenga la justicia. Empieza en los hogares, en los colegios, en la forma en la que enseñamos a niños y niñas a relacionarse, se trata de educación y respeto. Si enseñamos a los jóvenes a identificar estas conductas de control, celos o manipulación como señales de alarma estaremos previniendo ciclos de violencia.
Es muy importante la formación continua de todos los profesionales que de algún modo tienen contacto con las víctimas para garantizar
-Su trabajo destaca por la coordinación con operadores jurídicos, fuerzas de seguridad y servicios sociales. ¿Qué importancia tiene esta colaboración para una respuesta eficaz?
-Con los años he comprobado que cuando trabajamos juntos, las cosas salen mejor. La violencia de género necesita que cada pieza del sistema funcione es necesario mantener comunicación con los Médicos Forenses, los miembros del equipo psicosocial, jueces, letrados de la administración de justicia, miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado
Cuando un policía, un trabajador social o un juez tiene la misma información que el fiscal, la protección a la víctima es más rápida y más completa. Y cuando las instituciones remamos en la misma dirección, la víctima lo nota
Para mí, esa coordinación es casi una condición ética del trabajo: nadie puede enfrentarse solo a un problema tan complejo.
-Desde su perspectiva, ¿qué avances ha visto en la protección de los derechos de las mujeres víctimas en Ceuta en los últimos años?
-En conjunto, Ceuta ha avanzado hacia un modelo más integral, sensible y eficaz, centrado no solo en reaccionar ante la violencia, sino también en prevenirla, proteger de manera temprana y ofrecer a las víctimas —y especialmente a los menores— una atención más completa, segura y digna.
En cuanto a recursos, Ceuta ha fortalecido su estructura. El Punto de Encuentro Familiar ha mejorado sus protocolos en casos de violencia de género; los servicios de atención psicológica, se han especializado más; y la asistencia jurídica inmediata está mucho más garantizada que hace algunos años.
Todo ello ha contribuido a que las víctimas se sientan menos solas y encuentren una atención más completa desde el primer momento así mismo tienen implantado múltiples recursos destinados a los profesionales que tratan con víctimas de violencia de género para su reciclaje y adaptación a las nuevas formas de violencia.

-¿Cree importante la especialización del Juzgado de Violencia de Genero en Ceuta?
-Me parece que es una necesidad que en Ceuta se establezca la exclusividad del Juzgado de Violencia sobre la mujer, se trata de un órgano que hoy por hoy asume una carga de trabajo que hace que se encuentre desbordado a lo que se suma que se encuentra de guardia de violencia de lunes a viernes.
La complejidad de estos procedimientos se traduce en declaraciones extensas, instrucción detallada de malos tratos habituales, amenazas y agresiones sexuales, algunas transformadas en sumarios ordinarios. Desde enero de 2025 la Fiscalía se ha tenido que reorganizar y establecer un servicio para atender la guardia de violencia y las causas de dicho juzgado son asumidas por tres fiscales para poder garantizar una correcta protección de las víctimas
Con la entrada en vigor de La Ley Orgánica 1/2025, de 2 de enero, de medidas en materia de eficiencia del servicio público de justicia, se amplían sus competencias, atribuyéndole también la instrucción de delitos contra la libertad sexual, mutilación genital femenina, matrimonio forzado, acoso sexual y trata con fines de explotación sexual cuando la víctima sea mujer entre otras competencias.
La creación de una Sección de Violencia sobre la Mujer dentro del futuro Tribunal de Instancia de Ceuta, permitirá una mejor atención integral a las víctimas y la coordinación institucional, cumplir los compromisos del Pacto de Estado contra la Violencia de Género y del Convenio de Estambul y dar efectividad real al principio de especialización judicial previsto en el artículo 98 LOPJ.
-¿Qué mensaje le gustaría transmitir a las mujeres que están atravesando situaciones de violencia y a las personas que trabajan para apoyarlas?
-Como fiscal, el mensaje que quiero transmitir a las mujeres que atraviesan situaciones de violencia es que denunciar no es fácil, pero su seguridad y su dignidad están en el centro de nuestra actuación. Su palabra importa, y cada paso que den contará con apoyo profesional y medidas pensadas para acompañarlas y protegerlas.
A quienes trabajan para apoyarlas, les recordaría que su labor es esencial. Una intervención coordinada y respetuosa puede marcar la diferencia en la vida de una víctima. Mantener la sensibilidad, evitar la revictimización y actuar siempre con perspectiva de género es la mejor forma de garantizar que la justicia realmente llegue a quienes más la necesitan.






