Santa María de África, Patrona y Alcaldesa Perpetua de Ceuta, ha vuelto a reunir este lunes a toda su ciudad a sus pies. En una jornada marcada por la devoción, el respeto y el amor incondicional, los ceutíes acudieron fieles, un año más, a la ofrenda floral que, como cada agosto, envuelve de color y fe el corazón del santuario.
Desde primera hora de la tarde, los vecinos de Ceuta se preparaban para lo que no es solo una tradición, sino un acto de comunión espiritual entre una ciudad y su Madre. Las calles cercanas al Santuario de la Virgen de África respiraban solemnidad, emoción contenida y promesas silenciosas que cada fiel depositaba en forma de flor. Las flores, como cada año, se convirtieron en símbolo de gratitud, súplica y esperanza.
La Virgen sale a su encuentro con su pueblo
Antes de que comenzara la ofrenda, se llevó a cabo el traslado del Paso desde el Altar Mayor hasta el dintel del Santuario. Fue un momento íntimo, delicado y profundamente simbólico: la Virgen de África salía al encuentro de su pueblo, luciendo su atavío solemne, majestuosa, serena, acogedora.
Una vez que su figura se detuvo en la puerta, tuvo lugar un rezo previo que dotó de aún más hondura espiritual el acto. Fue el obispo de Cádiz y Ceuta, Rafael Zornoza, quien ofició esta oración, en la que no faltaron palabras de gratitud por la protección maternal de la Virgen y súplicas por el futuro de la ciudad.
Concluido el rezo, comenzó el desfile de instituciones, hermandades, asociaciones, entidades y ciudadanos de a pie. Todos tenían una misma intención: mostrarle a la Madre de los ceutíes su respeto, su cariño y su entrega.
Cada flor, una promesa; cada ramo, un agradecimiento
Una a una, las flores comenzaron a acumularse a los pies del Paso. Las manos de los miembros de la Primitiva Cofradía de Caballeros, Damas y Corte de Infantes de Santa María de África Coronada las colocaban con cuidado, con devoción, como si cada pétalo tuviera un nombre, un rostro, una historia.
La Agrupación Musical Santísimo Cristo de la Encrucijada de Ceuta se ha encargado de interpretar las marchas durante este solemne acto que también ha contado con las actuaciones de varias academias de baile, que ofrecieron su arte como ofrenda viva a la Patrona.
No faltó nadie. Las autoridades civiles y militares, encabezadas por el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Vivas, desfilaron con humildad y solemnidad. El mandatario fue de los primeros en entregar su ofrenda floral, una gran cesta en representación de toda Ceuta, la ciudad que la Virgen protege.
Organización ejemplar y emoción compartida
La Cofradía de África, consciente de la gran afluencia y para favorecer una jornada ordenada, repitió la iniciativa de habilitar accesos adicionales durante momentos concretos. Una medida acertada que facilitó la fluidez y evitó largas esperas, permitiendo a todos los fieles acercarse a la Virgen sin contratiempos.
El espíritu de convivencia se respiraba en cada rincón. Era un día para compartir, para reunirse en torno a la devoción común y recordar que, por encima de todo, los ceutíes son un solo pueblo bajo el manto de su Patrona. Familias enteras, jóvenes, mayores y niños, todos quisieron estar presentes y dejar su ofrenda, física o espiritual.
La imagen de Santa María de África rodeada de flores, entre cánticos, oraciones y lágrimas, es la representación perfecta de una ciudad que nunca ha dejado de mirar a su Madre. Su presencia, tan firme como tierna, fue bálsamo y faro para todos los presentes.
Una ciudad que no olvida a quien la cuida
Al final del día, Ceuta volvió a confirmar que su fe permanece intacta, que la devoción a su Alcaldesa Perpetua no es un gesto simbólico, sino un vínculo emocional y espiritual profundo. Cada flor entregada fue una muestra de amor, de entrega, de agradecimiento eterno.
Porque en Ceuta, la Virgen de África no es solo una imagen venerada. Es madre, es refugio, es historia viva. Y su pueblo, año tras año, se postra a sus pies con humildad y fe.
Una vez más, quedó claro: Ceuta tiene Madre. Y no está sola.






Luego las flores a la basura. Yo me pregunto , y el resto del año donde está esta gente????. Yo no soy muy creyente pero me gusta entrar en el templo para meditar, precisamente aprochando la paz de la soledad. Solo algunos creyentes es lo k veo. Ningunos de los figurantes de ayer. En fin. Hipocresia de los pueblos.
Que pena de Iglesia y que pena de Virgen de África... sólo les interesa la foto, todos quieren ser los protagonistas, a la Virgen dándole la espalda todos y cada uno. No he visto a nadie que con su mirada se dirija a ella. Sólo afán de notoriedad.
Antes la ofrenda era otra cosa, simplemente un acto de amor hacia su Patrona.