Durante meses les fue bien el negocio. No sabían que la Guardia Civil estaba tras ellos, controlando los embarques de Ceuta a Algeciras de vehículos cargados con hachís repartido en las ruedas. Una auténtica mafia.
En julio del año pasado, un operativo en Pasaje Recreo terminaba con esa máquina de ganar dinero a costa de introducir droga en el otro lado del Estrecho. Tres personas eran detenidas, dos hombres y una mujer.
Algo más de un año después, la magistrada titular del Juzgado de lo Penal número 1 les ha condenado a 3 años y 4 meses de cárcel por la comisión de un delito contra la salud pública.
En un principio fueron también acusados por organización criminal, con una petición por parte de la Fiscalía de hasta 6 años de prisión.
Los tres acusados, uno presencial y dos por videoconferencia, aceptaron las penas dictadas de viva voz por la magistrada tras alcanzarse una conformidad que evitó la celebración de vista oral.
H2: El control al detalle del negocio de la droga, desde Marruecos a Ceuta
Los detenidos se encargaban de agenciar el hachís en Marruecos. Controlaban todo, los cruces de la droga por la frontera, la compra y los días en los que era mejor cruzar.
Para comunicarse entre ellos usaban palabras clave, al objeto de evitar que los guardias civiles supieran de sus movimientos al margen de la ley. Pero ya los estaban controlando, por lo que evitaban en todo momento ser sorprendidos con pruebas que los condujeran a prisión.
Al final, en todo negocio existe una quiebra y los ya condenados J.M.B.F., A.S.M. y N.R.M. han terminado con sus huesos en la cárcel.
Droga, ocultación de mercancía, días de pase…

Uno de ellos era el que controlaba todos los movimientos, midiendo al detalle las horas de entrada y salida de Marruecos tras comprar el hachís, así como el día en que se organizaban los traslados a la Península y la forma de ocultación de la mercancía en las ruedas de los coches.
La Unidad Orgánica de Policía Judicial estuvo detrás de ellos hasta proceder a los arrestos, en julio de 2024, en un operativo desarrollado en Pasaje Recreo.
Habían elegido un modus operandi muy repetido por otros pasadores del hachís: esconder los pequeños alijos en las ruedas de los coches, habilitando dobles fondos en neumáticos y usando coches para pasar los dos filtros, el de Tarajal y el del puerto.
Tenían turismos preparados para ello, pero también motos. Es decir, una pequeña flota de vehículos para alimentar el tráfico de estupefacientes.
Pretendían teñir de una aparente normalidad los distintos pases de droga a la Península. Este tipo de traslados de narcótica sustancia se habían convertido en los más repetidos dentro del negocio asociado al tráfico de estupefacientes con el que se topa la Benemérita.
Chándal, bocadillos, zapatillas… las palabras clave
En las conversaciones usaban palabras clave del argot criminal como “zapatillas, chándal o bocadillos” cuando en el fondo aludían a los negocios del hachís.
El 26 de julio de 2024, los agentes entraron en una vivienda de Pasaje Recreo, en donde encontraron abundante documentación de vehículos y salidas, bolsas de envasado al vacío y una de plástico que contenía bellotas de hachís, varios teléfonos móviles, una máquina de envasado al vacío, bolsas de distintos tamaños, además de justificantes y dinero.
Eran las pruebas que necesitaban para engordar una investigación de meses atrás, con controles sobre embarques, seguimiento a implicados, así como conocimiento de los pases que estaban orquestando.
Hilvanar todo eso fue necesario para justificar un operativo y una investigación que quedó judicializada y que ha permitido al Ministerio Fiscal formular una acusación para derivar en estas condenas.






