Muchas veces hablamos de cosas que nos han pasado, y aunque le demos poca importancia, para otros, esa simple anécdota puede decantar con una carcajada, una buena sonrisa, o ponerle mucha atención a esa desventura de un pasado tan reciente, como que ha ocurrido hace pocas horas.
Cuando estábamos haciendo nuestra labor oportuna, observamos, en el exterior del vehículo, un dibujo de un animal bastante conocido, precisamente un flamenco, y nuestra vista quedó perpleja hacia aquella caricatura, y aunque nuestra verborrea fuera de las malas, el simple señalar a aquel dibujo, fue el detonante de escuchar el nombre de aquella ave en alemán.
Una barbaridad que quedé nuevamente extasiado, y con un signo de interrogación completo. Pero lo que nos viene a cuento es la respuesta de la mujer que estaba dentro del utilitario, olé, olé, y encima tocando las palmas.
Y es que nuestra cultura popular es muy conocida por todos los rincones de nuestro universo, o mejor dicho, por todas las partes que hayan visitado a nuestra querida España, y lo que sí tuvo el privilegio de entender es que estábamos hablando de flamenco, ese arte que los españoles exportamos con tanto arte.
Y el acompañamiento también era típico de las mejores acompañantes y palmeras de los artistas de nuestros "tablaos", repartidos por todos los lugares donde se pueda escuchar un folklore tan bello como es nuestro gran arte "made in spanish".
Y las risas cayeron dentro del salero de la parte alemana y nosotros, también pusimos de nuestra parte, tocando un poco, con un poquito más de ritmo que el presentado por aquella alemana, que por unos instantes se había auto bautizado como flamante flamenca española.
Una buena manera de soportar la temperatura baja de este lugar, donde más de una vez, y como es natural de "cachondeo", hemos reprochado a nuestros otros policías aduaneros el porqué no han cerrado la puerta, y dejar pasar tanto "biruji" hacia esta parte española de la aduana.






