El Papa León XIV llegó a España con un mensaje claro, acertado, adecuado a la realidad de este mundo y bien alejado del ruido constante que se plasma en discursos que están preñados de odio y mentiras extendidas hasta el punto de querer transformarse en verdades.
El mensaje del pontífice dejó clara la necesaria lucha contra la polarización y el odio al inmigrante, abogando por la multiculturalidad.
Palabras llenas de espiritualidad y humanidad, un mensaje que busca la concordia y que huye de las divisiones, enfrentamientos y el odio que se cuela en demasiados ámbitos de la vida creando enemigos, recelos y luchas sin sentido.
Ceuta y la forma en la que la mayoría concibe esta ciudad no se aleja para nada del discurso promovido por León XIV.
Esa convivencia entre culturas y religiones que debe ser mimada a diario como la vía elemental para formar un mundo en el que todos nos respetemos y comprendamos es la que se lleva estilando en Ceuta desde hace muchos años, habiendo superado crispaciones y trabajado para crear una sociedad distinta que aprenda y se enriquezca de los valores más puros.
Eso en Ceuta está interiorizado como una seña de identidad, sin alejarse del mensaje que el Papa ha traído a España, el único válido para conseguir un mundo en el que prime la paz frente a la división y la concordia ante la intransigencia.
Sin armas, sin muros, sin odios se puede trabajar por un mundo basado en el respeto, sin menosprecios por orígenes, razas o confesiones. El ruido no puede hacerse fuerte, tampoco el odio ni las imposiciones. Vivimos unos tiempos en los que hay demasiados intereses para que esa sea la tarjeta de presentación de unos poderes que amenazan con imposiciones que conviertan al débil en más débil y al odio en modo de proceder.
La visita del Papa León XIV a España ha supuesto un revulsivo en un mundo en el que deben escucharse palabras bien alejadas del odio y de la búsqueda de protagonismos a base de violencia o alarde de poder.
La cultura, el conocimiento, el aprendizaje y el respeto deben venir de la mano de todos, pero deben ser fomentados especialmente desde las más altas instituciones, desde quienes tienen responsabilidades económicas y políticas.
Alejarse de la mal llamada cultura del enfrentamiento, abogar por el diálogo y fomentar las líneas del entendimiento frente a la del conflicto forman parte del mensaje trasladado por León XIV en su visita a España que a esta sociedad le toca aplicar.
La visita del Papa fue valorada por el propio presidente de la Ciudad, Juan Vivas, quien ha considerado ese discurso como “brillante” y que se adecua perfectamente a las líneas por las que muchos trabajan en Ceuta desde hace años.






