En España, gobiernos vinculados al Partido Popular como al Partido Socialista Obrero Español han estado relacionados con diversos escándalos de corrupción a lo largo de las últimas décadas. Ningún partido ha sido capaz de condenar, despreciar y llamar por su nombre a los ministros, cargos políticos o un presidente, como mínimo, incompetente, que no se enteraba de nada.
Durante distintos periodos de gobierno del Partido Popular surgieron casos ampliamente conocidos como el Caso Gürtel, la Operación Púnica o el llamado caso de la caja B del partido. Recientemente hemos conocido las presuntas corruptelas de todo un ministro de hacienda que presuntamente hacía normas a la carta para beneficio de empresas amigas. Todo eso pasa, mientras son incapaces de señalar y condenar a los presuntos sinvergüenzas de su partido.
Esto sucedía con un silencio sospechoso de cargos del Partido Popular. No se enteraban de nada de lo que ocurría en su casa, pero ahora, nos desayunamos al portavoz del Partido Popular, Miguel Tellado, lanzando reproches y llamando corrupto y todo tipo de improperios a los responsables del Partido Socialista Obrero Español por los presuntos y continuos casos de corrupción del partido del capullo, ahora, por desgracia, más capullos que nunca.
La corrupción es el camino que toman los indeseables para arruinar a su país y enriquecerse aún más, porque ninguno de estos elementos necesita ensuciarse tanto y ensuciar a su país para llegar a final de mes. Tienen buenos sueldos y mucho enchufe para cuando terminen su asquerosa carrera política.
Sin embargo y a pesar de que la corrupción es tan antigua como la cobardía y la envidia, nunca pensé que en este país se diera un paso más. Un paso que desmoraliza al demócrata más convencido, porque corromper a las cúpulas de los Cuerpos de Seguridad del Estado es cargarse la confianza que los ciudadanos tienen en este sistema que parece estar podrido.
Si se sigue el juicio sobre la policía patriótica del Partido Popular, como muchos vienen a llamar, te encuentras que presuntamente ministros hablaban con mandos policiales para proteger las presuntas corruptelas del partido. Aquello, en su momento, fue un bombazo informativo y una tremenda decepción ciudadana. Años más tarde, mandos policiales, ministros y ministras se sientan en el banquillo para explicar qué saben de aquello.
Hablaba de lo que ocurrió hace años y se juzga ahora, pero unos años después se investiga a generales y mandos de la Guardia Civil por otra presunta policía patriótica, en este caso, la Guardia Civil patriótica, para presuntamente tapar, coartar o impedir a los investigadores de la UCO investigar los casos de presunta corrupción del Partido Socialista Obrero Español.
Lamentablemente PP y PSOE parecen mellizos, tienen ideologías distintas, pero presuntamente tropiezan hasta en la deslealtad de intentar utilizar al Cuerpo Nacional de Policía y a la Guardia Civil para tapar a los sinvergüenzas y corruptos de ambos partidos.






