Cuando Cervantes escribió las líneas de Don Quijote de la Mancha no se figuró que, siglos después, su personaje serviría para hilvanar su historia con ideas filosóficas. A través del antihéroe literario las mentes jóvenes de Ceuta se han acercado a estos pensamientos en el instituto Abyla.
El centro ha acogido este miércoles un debate para abordar la filosofía desde la locura de Don Quijote. Gracias a ella se han aproximado a una asignatura que ha perdido atractivo en los últimos años.
La actividad, impulsada por la Asociación de Filosofía, un ente formado por profesores del ámbito, este año ha sido de pleno. La estancia ha estado repleta de rostros llenos de curiosidad. Sentados, en silencio, no han perdido detalle de las preguntas planteadas ni de las intervenciones de sus compañeros.

Actualidad
La propuesta ha combinado temas de actualidad con ese hilo conductor del señor al que tomaron por loco en su época. La analogía no ha sido, en realidad, una novedad. Ya hizo algo parecido el pensador Ortega y Gasset.
“Se ha usado la obra casi como un pretexto, un poco como hizo él. Ya en las primeras preguntas que han sido ofrecidas a los estudiantes se ha percibido que esto va a potenciar su pensamiento libre e independiente”, ha mencionado Pepe Simón, profesor del centro en el que se ha celebrado el evento.

“De hecho, una de las cuestiones iniciales ha sido si creen que merece la pena, como le pasa a Don Quijote, ser un idealista e ir a contracorriente con respecto al mundo por mucho que sea tachado de loco”, ha detallado.
El docente ha captado la reacción de los asistentes como una reacción positiva. “Son soñadores, aunque es lo normal en los jóvenes”, ha destacado. Le ha producido buenas sensaciones, que, a pesar de que todos han tenido perspectivas diversas, han coincidido en que es preciso “salirse de la línea de la normalidad”.

Aprender de ellos
Aunque los primeros en ser objeto de un aprendizaje de valor son los alumnos, para los profesores ha sido innegable que el debate ha sido una lección para ellos. Simón ha asegurado que el público presente en las butacas le han proporcionado un par de enseñanzas en esta jornada.
“Esa filosofía compartida y las propias opiniones de los muchachos, que a veces no valoran como deberían, creo que es un ejemplo perfecto de que se puede aprender mucho más de ello de lo que nos creemos”, ha considerado.
No solo ha elogiado la actitud de los presentes. Simón también ha valorado el proyecto ya que, a su juicio, esta clase de actos, son los que realmente consiguen marcar la diferencia. “Como le digo a mis alumnos, son los que verdaderamente recuerdan”, ha expresado.
“Gran parte de los días, finalmente, en las clases, por inercia son parecidas y la mente las unifica en una sola. Es por ello por lo que las actividades distintas y alternativas, como este debate filosófico, son las que quedan en la memoria”, ha indicado.

"Para quedarse"
La iniciativa fue puesta en marcha hace unos años. “No recuerdo exactamente cuándo empezó, lo cual es buena señal. Significa que ya lleva un tiempo”, ha especificado. “Lo que sí puedo garantizar, algo que la experiencia me ha demostrado, es que tenemos casi todo lleno”, ha asegurado.
“Es muy sugerente, ya que vienen estudiantes de todos los centros. Eso la convierte en un sinónimo de éxito”, ha manifestado. “Lo comparten con otros compañeros y al siguiente curso participan de nuevo o se inscribe la generación siguiente”, ha indicio.
Todos los ingredientes parecen cosechar una fórmula idónea para que continúe en la agenda de los institutos de la ciudad. “Creo, sin lugar a dudas que es una actividad que ha llegado para quedarse”, ha concretado.
Filosofía
Hay quien piensa que, en un mundo de ciencia y de productividad, la filosofía sobra en la ecuación. Cada vez más ha perdido encanto en las aulas y no ha sido tampoco de extrañar escuchar comentarios similares.
Algunos se preguntan para qué sirve o si tiene una utilidad. Simón ha trasladado que, desde su perspectiva, este recelo responde más a un temor que a un argumento. “Es la pregunta eterna que siempre se nos ha hecho”, ha manifestado.
“El cartel clásico dice pienso, luego existo. Leí en un grafiti pienso, luego estorbo. Considero que, precisamente, el rechazo cínico hacia la filosofía se produce porque saben que es peligrosa, porque es el libre pensamiento y la actitud crítica”, ha concluido.
“Es como la poesía o el arte. Como indica Gabriel Celaya, es como el aire que respiramos trece veces por minuto. La necesitamos y ya está. No hay más justificación que esa”, ha recalcado.





