La barriada de San Amaro, en Ceuta, vuelve a ver como el ansiado proyecto de contar con un local social se retrasa una vez más. Lo que para los vecinos parecía la recta final tras la cesión de terrenos militares a la Ciudad se ha convertido en una nueva etapa marcada por trámites y cercados.
Lejos de agilizar el proceso, la normativa y las gestiones burocráticas amenazan con alargarlo sin una fecha fija. La sensación general entre los vecinos es de frustración y de oportunidad perdida, especialmente después de años de reivindicaciones y promesas.
Un deseo frustrado
Los vecinos confiaban en que la cesión del terreno por parte del Ministerio de Defensa permitiría comenzar de inmediato los trabajos para dotar a la barriada de un espacio del que nunca ha disfrutado.
Sin embargo, la realidad ha sido bien distinta. Antes de que pueda levantarse el local social, el procedimiento obliga a cercar el solar “con un muro perimetral”, una actuación que debe ejecutar Defensa y que posteriormente será derribada por la Ciudad para iniciar la obra que daría paso a la colocación del módulo que formará el local social.
La opinión general de los vecinos es que este paso podría haberse evitado con una negociación directa entre ambas administraciones.
Uso innecesario de recursos públicos
Manuel Díaz, presidente de la asociación de vecinos de San Amaro, considera que esta gestión supone un uso innecesario de recursos públicos.

Levantar un muro para después tirarlo no solo implica un gasto que podría ahorrarse, sino que además ralentiza un proyecto muy esperado.
Desde la asociación se propuso que la cesión del terreno se realizara sin cerramiento, permitiendo así comenzar directamente con al instalación del local social, pero la respuesta ha sido encontrar directamente los ladrillos en la zona para que este lunes comience el levantamiento del muro.
La misma dinámica
La situación no afecta únicamente al solar destinado al local social. En San Amaro hay otros terrenos en las mismas condiciones que también han sido o serán cerrados, dos concretamente.
A pesar de que algunos de ellos solo necesitan intervenciones mínimas, como el continuado de un acerado, el muro se levantará igualmente para ser derribado.
Para los vecinos, esta política de cercar parcelas y dejarlas sin un uso inmediato genera problemas añadidos, como la acumulación de suciedad, maleza e incluso plagas, especialmente durante los meses de verano.
Evitar el levantamiento del muro
El presidente vecinal explica que la reivindicación del local social no es nueva. Desde hace más de un año, la asociación ha mantenido reuniones y un contacto continuo con la Ciudad y con la consejería correspondiente para recordar la necesidad de actuar en cuanto al terreno estuviera disponible y evitar el levantamiento del muro.
Durante todo 2025, mes a mes, se insistió en que el momento llegaría y que era necesario tener preparado todo para actuar con rapidez. Por eso, la sorpresa ha sido aún mayor al comprobar que, a pesar de contar con el solar libre tras la demolición de la vivienda existente, el proyecto no avanzará como se esperaba.
Promesas en el aire
Según Díaz, la intención de la Ciudad es agilizar los trámites, pero la experiencia hace que los vecinos se tomen estas palabras como una de las tantas promesas que se quedan en el aire.
Ahora, según ha explicado el presidente vecinal de San Amaro, el proceso debería pasar por nuevas licitaciones, documentación y presupuestos, pasos que pueden alargarse en el tiempo, a no ser que se cumpla con la idea de realizar la compra de un solo módulo destinado a San Amaro, entrando así en un presupuesto menor.
Incertidumbre

Aunque no se descarta que el cerramiento sea retirado pronto y se inicien las obras, también existe el temor de que los meses sigan pasando sin avances. “Prefiero que me diga que hasta 2034 no se va a poder construir nada antes de estar pensando y trabajando en algo que no llega”, dice Díaz.
Módulo prefabricado
En cuanto a la idea del local social, este cobrará vida a través de un módulo prefabricado, una solución ya utilizada en otras barriadas de Ceuta, como Juan XXIII.
Este tipo de construcción permitiría reducir costes y acortar plazos, además de ajustarse a las limitaciones de los terrenos cedidos por Defensa, donde no se permiten obras convencionales.
Según la asociación, este planteamiento se acordó hace mucho tiempo y formaba parte de un proyecto más amplio que incluía varios módulos para distintas zonas de la ciudad, por lo que resulta difícil entender “por qué, llegado el momento, todo vuelve a retrasarse, cuando se supone que ya estaba en marcha”.
Un anhelo
El local social para San Amaro es la posibilidad de contar con un espacio para la reunión vecinal, para actividades con mayores y niños y para eventos que actualmente se realizan en la calle, sin resguardo alguno.

La barriada nunca ha disfrutado de un local social y este sueño es la meta final de la carrera de Díaz como presidente vecinal en San Amaro.
Mientras tanto, los solares cerrados continúan acumulando problemas de higiene y mantenimiento, aumentando la sensación de abandono. San Amaro mira con anhelo un local social que parece escaparse una vez más entre los dedos, pese a ser uno de los grandes objetivos para 2026.
Huerto urbano
Pero eso no es todo, el huerto urbano de la barriada también está a la espera de finalizar los últimos arreglos para poder comenzar la actividad en este. Solamente falta el arreglo de paredes, pero “desde hace más de un mes y medio no aparece nadie por allí”.






Los centros para menas, tienen preferencia y son más lucrativos.