Caballas lamenta que “no se puede evaluar un trabajo que no se ha hecho” La Comisión de Evaluación del Plan de Inclusión que tuvo lugar ayer, más que analizar los resultados de la puesta en marcha del plan, sirvió como toma de contacto entre las diferentes partes asistentes. Presidida por la consejera de Asuntos Sociales, Rabea Mohamed, finalmente se decidió apuntar los contactos de cada uno de los presentes para posteriormente enviarles una ficha en la que adjuntarán todo el contenido de su ámbito de trabajo: usuarios a los que se atiende, edades y sexo de los mismos, presupuestos con los que se cuentan, programas que se llevan a cabo, etc.
Tras completar las fichas, deben reenviarse a la consejería que se encargará de enviar ya todo lo recopilado a cada una de las partes para que pongan sobre la mesa los datos en común, aportaciones y demás. Será en enero cuando se lleve a cabo la evaluación de esos datos. En la comisión estuvieron presentes los responsables de entidades como Cruz Roja, el CERMI, Cruz Blanca, la Asociación de Mayores, técnicos de las consejerías de Educación, Empleo y de Procesa y los partidos de la oposición. Precisamente desde Caballas, la diputada Fatima Hamed ha querido explicar que a su juicio la comisión “ha respondido a una escasa coordinación y a prácticamente la descoordinación de las partes, algo que debe gestionar la cabeza visible, la consejera, y que ha demostrado que no ha sido capaz”. Hamed lamenta el retraso que eso supone para la puesta en marcha de los objetivos del nuevo Plan de Inclusión y recuerda que “el Gobierno debe asumir compromisos y cumplirlos y no se puede convocar a los presentes sin tener documentación que evaluar”.
El pleno de la Asamblea aprobó de forma inicial el II Plan de Inclusión Social el pasado mes de enero. Una vez cubiertos los objetivos del anterior, entre los que se encontraban la puesta en marcha de la ayuda del IMIS, incrementar las plazas de guardería o el traslado a Hadú de las nuevas dependencias de la consejería, el nuevo plan, pretende, entre otras cuestiones, seguir la tendencia de ampliar la cobertura de plazas en guarderías para permitir la conciliación de las madres y su inclusión en el mercado laboral así como implantar recursos dedicados a la atención familiar y en especial a la mediación así como al trabajo de formación entre la formación reclusa y a los familiares de los mismos.
Ante todo, será además un plan transversal que aglutine todas las medidas puestas en marcha para luchar contra la exclusión que se han puesto sobre la mesa en planes como el de Igualdad, el de Salud, el de Juventud, y ahora el de Inclusión Social.






