Ceuta atraviesa uno de los momentos más difíciles de su historia reciente. Después de la entrada masiva de personas registrada a finales de julio, la ciudad continúa sin recuperar la normalidad, con sus servicios públicos desbordados, sus barrios en tensión y una sensación extendida de abandono ante la falta de respuestas.
Frente a esa realidad, este domingo 9 de agosto, a las 20:00 horas, la Plaza de la Constitución acogerá una concentración ciudadana bajo el lema "¡Basta ya! Ceuta no se rinde", y la cita no puede quedar en un acto más: exige la presencia de todos.
Una convocatoria que une a Ceuta
La convocatoria ha nacido desde las comunidades religiosas y culturales que conviven en la ciudad, unidas en un mismo mensaje pese a sus diferencias de fe, de origen o de tradición. A ellas se han sumado asociaciones vecinales, entidades sociales, sindicatos, partidos políticos y el propio Gobierno de la Ciudad: una muestra de que, ante la gravedad de lo que se vive, no caben ni las siglas ni las divisiones. Es una cita de la sociedad civil, y su fuerza dependerá de cuántos ceutíes decidan estar allí.
Durante el acto se leerán dos manifiestos: uno que reunirá la voz conjunta de las comunidades que forman la ciudad, y otro con las peticiones dirigidas directamente al Gobierno de la Nación.
Ambos documentos resumen lo que muchos ceutíes llevan semanas repitiendo: que la ciudad no puede seguir sola frente a una crisis que la desborda, que necesita más recursos humanos y materiales, más seguridad, una frontera protegida y garantías de que lo vivido no volverá a repetirse.
Una situación que se considera insostenible
Las instituciones de la ciudad han elevado también su voz en los últimos días para calificar la situación de insostenible. Se ha denunciado que continúan cientos de personas en las calles, en los montes y en las playas, sin techo ni necesidades básicas cubiertas, generando inseguridad y poniendo en riesgo la convivencia que históricamente ha definido a Ceuta.
Se han reclamado más efectivos policiales, un refuerzo de los servicios de extranjería y el mantenimiento de las Fuerzas Armadas mientras dure la situación excepcional, además de que se cuente la realidad de lo que ocurre, frente a mensajes de normalidad que muchos ceutíes no reconocen en su día a día.

El momento de alzar la voz
La respuesta hasta ahora se percibe como insuficiente. Se ha recordado que la ciudad llevaba semanas advirtiendo del incremento progresivo de las entradas antes de que la situación estallara, y que esas advertencias no fueron atendidas con la urgencia que merecían.
Esa sensación de no haber sido escuchados es, precisamente, una de las razones por las que este domingo cobra tanta importancia: es la oportunidad de que la ciudad hable con una sola voz, alto y claro, para que el mensaje llegue esta vez donde tiene que llegar.
Por eso, este periódico se suma también a la llamada. Por el futuro de Ceuta, por sus barrios, por sus familias y por quienes vendrán después de nosotros, toca estar presentes. No es una cita de un color ni de una sola comunidad: es una cita de todos, sin excepción, porque lo que está en juego afecta a todos por igual. Quien se sienta ceutí, quien quiera a esta ciudad, quien entienda que la unidad es la mayor fortaleza de un pueblo pequeño frente a una crisis grande, tiene una cita este domingo en la Plaza de la Constitución.
Una llamada a la participación
La convocatoria pide una participación masiva y pacífica, y aspira a reunir a miles de personas dispuestas a demostrar, con su presencia, que Ceuta no se rinde. No hace falta pertenecer a ninguna organización ni compartir todas las ideas de quienes convocan: basta con sentir que esta ciudad merece ser defendida y que, cuando Ceuta llama, hay que responder.
Ceuta es pequeña en extensión, pero grande en la determinación de su gente, y esa determinación solo se demuestra estando, no mirando desde casa.
Ceuta no puede quedarse sola
Habrá quien piense que una tarde de domingo, con el cansancio acumulado tras semanas difíciles, es mal momento para salir a la calle. Pero es precisamente ese cansancio, esa incertidumbre y ese miedo compartido lo que debe llevar a los ceutíes a la Plaza de la Constitución: no para enfrentarse entre ellos, sino para reclamar juntos lo que a esta ciudad se le debe desde hace tiempo. Ceuta no pide privilegios; pide lo mismo que cualquier territorio de España: seguridad, recursos y una respuesta a la altura de lo sufrido.
Este domingo, a las ocho de la tarde, Ceuta nos necesita. Y Ceuta, esta vez, no puede quedarse sola.






