Algo más de un año. En concreto, 13 meses. Ese es el periodo en el que estuvo trabajando la UDYCO de la Policía Nacional en Ceuta y puntos de la Península, a base de seguimientos, controles y escuchas hasta terminar, el pasado viernes, con el despliegue operativo que finalizó con 20 detenidos y una decena más de investigados.
La protección del secreto de sumario permitió que las investigaciones fueran avanzando sin que se torcieran en el camino.
La UDYCO había marcado desde sus inicios, en febrero de 2025, la existencia de un grupo criminal que presuntamente se estaría dedicando a la introducción y distribución de grandes cantidades de hachís no solo en el territorio peninsular, sino exportándola al resto de Europa, en concreto, a Francia.
Los agentes apuntaron a una organización que transportaba, guardaba y custodiaba la droga, estableciendo roles específicos para cada uno de sus integrantes, además de disponer de guarderías, zulos concretos para esconder el hachís. No era un grupo fiel solo a un cliente específico, sino que ofrecían su estructura a varios.
La tarea policial, notificada en cada uno de los pasos al Juzgado número 3, no fue fácil. La investigación de la UDYCO está llena de seguimientos y controles. Se llega a reconocer la complejidad para intervenir, ya que la organización contaba con personas que ejercían un papel de vigilancia en los traslados del hachís y en el acceso a las guarderías de la droga.
Tal y como llegan a reconocer los agentes, de acuerdo con las informaciones facilitadas a El Faro, hay momentos en los que la propia Policía no puede intervenir dada la inmediatez de los hechos y las medidas de seguridad extremas que adoptan los investigados, que establecen puntos o vigías para detectar la posible presencia policial.
Fruto de las vigilancias llevadas a cabo en los zulos del hachís, la Policía controla la llegada de individuos para proveerse de mercancía, así como las continuas entradas y salidas de vehículos con cargas sospechosas a base de enormes bolsas pesadas en las que se presume que va la droga.
La casa del incendio con hachís en un arcón congelador
En la crónica de sucesos narrada desde febrero de 2025 a la actualidad, se han contado episodios asociados al tráfico de drogas que aparecieron publicados como hechos aislados, pero que ahora se evidencia que no lo eran. Formaban parte de esta investigación.
Así, el 15 de abril de 2025, El Faro contaba que se había producido un incendio en una casa ubicada en el Príncipe. Al entrar los bomberos y la Policía se toparon con 510 kilos de hachís repartido en bolsas. Además, había gran cantidad de esa droga en un congelador. Bloques con distintas marcas: desde el Lobo Tizrarin hasta otros que simulan una marca conocida de bombones.
La UDYCO relaciona este suceso con la organización y señala el punto como uno de los lugares elegidos para el acopio de la droga. Allí se guardaba el hachís para, después, trasladarse en determinadas cantidades a otros lugares, de acuerdo con los encargos que se llevaban a cabo.
Una vivienda en el Serrallo
El 24 de mayo de 2025, la Policía entra en una vivienda del Serrallo en donde encuentra casi media tonelada de hachís.
Encontraron parte de esa droga en una nevera, envasada al vacío. Además, los agentes dieron con unos cubos metálicos para poder esconder esa mercancía bajo tierra.
En la investigación encuadran este caso en la trama y señalan a personas que no pudieron ser detenidas en ese momento, pero que igualmente estarían implicadas.
Las guarderías del hachís, los centros logísticos para esconder la droga y el camión en Almería
La UDYCO mantiene a lo largo de la investigación en su fase embrionaria que queda acreditada la existencia de cuantiosas guarderías del hachís, en donde se contaba con vigilancia para asegurar el control y cuidado de la mercancía.

Son distintos centros logísticos para guardar hachís que se ofrecería a distintos compradores, una especie de fortines. Esa red se mantiene activa y es objeto de seguimiento por parte de la Policía con captación de fotografías, escuchas y trazado de movimientos de vehículos no solo en Ceuta sino también en los embarques a la Península, en donde se mantenían reuniones físicas.
Estos dos decomisos se suman a otro más elevado de 15 toneladas de hachís hallados en un camión que embarcó desde Marruecos para cruzar al puerto de Almería. Salió del puerto de Nador. Sería interceptado en junio.






