El patrimonio cultural ayuda a definir el sentido de identidad de un pueblo, hace parte de su historia y puede ser una fuente de cohesión social y orgullo colectivo. Además, puede convertirse en un activo económico vital que impulse el desarrollo sostenible.
Por eso, desde la Ciudad se está haciendo un doble esfuerzo para intentar cuidar el patrimonio con importantes inversiones económicas.
Uno de esos cuidados lo va a efectuar en unas obras de consolidación en el Torreón de San Miguel. Se trata de un bien cuyo destino es el uso general (demaniales de uso público), cuya traza es coincidente con el límite de la Ribera de mar, resultando competente en cuanto a autorizaciones administrativas de obras la Dirección General de la Costa y el Mar del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
El Torreón de San Miguel es un elemento defensivo de época portuguesa, que formaba parte, junto al baluarte de San Francisco y el baluarte del Obispo del Frente Sur de lo que fuera la ciudad antigua o ciudadela. Actualmente, de dicho frente, solo se mantiene en pie, el Torreón de San Miguel, junto a la cortina de la Brecha.
Algo histórico que muchas veces pasa desapercibido a ojos de la ciudadanía, muchas personas ni conocen que eso es un Bien de Interés Cultural (BIC), ya que se encuentra muy deteriorado por el paso del tiempo.
Unas ejecuciones que están previstas que comiencen a mediados de septiembre, una vez finalice la temporada de baño, y donde el Ejecutivo local quiere cuidar el patrimonio que es de todos. Es una de las líneas a seguir en este nuevo mandato y ojalá siga en esa línea que buena falta le hace a otros muchos monumentos de la ciudad.






