La Delegación del Gobierno acogió este miércoles la primera de las reuniones orientadas a garantizar una OPE segura, que permita un tránsito acorde en lo que se presenta como el gran movimiento de personas y vehículos.
Es la gran prueba de fuego y como tal debe estar medida al límite. Este año, además, hay una novedad clave: la activación de la frontera inteligente. Todas las partes implicadas deben estar a una para conseguir que en una OPE que se presenta con previsiones de aumento en el tránsito, todo funcione de manera adecuada.
Se ha previsto un refuerzo, contar con apoyos si se producen retenciones, toda vez que habrá un movimiento importante de personas que no habrán sido todavía registradas en el nuevo sistema de control aplicado en frontera. Hay que entender que la máxima es la seguridad. Nada hay por encima de ello, ni las prisas, ni la necesidad de cruzar el paso con mayor celeridad.
Mejor es tener una frontera segura, aunque haya que cumplimentar unos trámites necesarios para disponer de un registro actualizado y sin quiebras.
La Policía está trabajando realizando miles y miles de verificaciones, un control que tiene su parte positiva: permite aflorar las identidades de aquellos a los que les consta una requisitoria o tienen a sus espaldas algún tipo de seguimiento. Controlar a los que se mueven al margen de la acción policial o judicial es la máxima. Una frontera inteligente está para eso y para más.
Las administraciones competentes tienen encima de la mesa deberes que cumplir para que la OPE, que comenzará en mayo, no se resienta en Ceuta y pueda transcurrir con la menor de las incidencias, siendo, de hecho, el segundo puerto elegido tras el de Algeciras.
Se cuenta con profesionales preparados, implicados en lograr que la Operación Paso del Estrecho se desarrolle sin fisuras. Eso es bueno y en ellos debe depositarse la confianza del ciudadano.






