Las autoridades se toparon en Ceuta con una descorazonadora estampa en sus calles: el abandono de un cachorro de corta edad deambulando sin rumbo ni supervisión.
Lo que empezó como un encuentro con una patrulla policial ha terminado convirtiéndose en una sanción contundente aplicada recientemente bajo la Ley de protección de los derechos y el bienestar de los animales.
Alegó que el perro pertenecía a un amigo
Cuando los agentes detectaron el abandono de un cachorro, este se encontraba bajo la supuesta custodia de una persona que alegó que el perro pertenecía a un amigo.
Tras las gestiones pertinentes, la Policía logró identificar al verdadero propietario, quien justificó que el animal carecía de microchip y cartilla de vacunación debido a su corta edad.
Sin embargo, la normativa en torno al abandono de un cachorro o, en definitiva, de una mascota, es clara: cualquier salida al exterior requiere de una identificación previa. Ante la situación de descontrol, el pequeño fue trasladado a las instalaciones de Ecoservicios, el centro de recogida municipal, donde finalmente se le implantó el microchip que su dueño no le había puesto.
La espera que no puso fin al abandono de un cachorro
Lo que convierte este caso en un episodio de abandono no es solo el hecho de encontrar al animal suelto, sino el silencio posterior. A pesar de que las autoridades comunicaron oficialmente al propietario el paradero de su mascota, este nunca acudió a recogerlo en el plazo legalmente establecido.
Según el Reglamento de la Ciudad Autónoma, se considera oficialmente abandonado a aquel animal que no es reclamado por su dueño en un plazo de 5 días hábiles tras la notificación.
En este caso de abandono de un cachorro, el animal esperó en su jaula unos pasos que nunca llegaron, transformando una posible negligencia inicial en una infracción grave por abandono.
La Consejería de Sanidad y Servicios Sociales no ha sido ajena a esta falta de responsabilidad. El expediente sancionador recientemente publicado propone una multa total de 10.501 euros.
El propietario puede reducir un 20% la multa si reconoce su responsabilidad
Esta cifra se desglosa en una sanción principal de 10.001 euros por la infracción grave de abandono, sumada a otros 500 euros por no tener al animal identificado correctamente antes de permitirle acceder a la vía pública.
El propietario tiene ahora la opción de reconocer voluntariamente su responsabilidad para obtener una reducción del 20% en la cuantía, lo que dejaría la multa en 8.400,8 euros.
Más allá de las cifras, el caso queda como un recordatorio de que un animal de compañía no es un objeto que se pueda dejar atrás cuando surgen complicaciones legales o administrativas.
El perro, mientras tanto, formó parte del sistema de protección, lejos de quien decidió no volver a por él e incurrir en el abandono de un cachorro.
5.600 euros por irregularidades en la tenencia de un perro potencialmente peligroso

Por otra parte, la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales de la Ciudad Autónoma de Ceuta ha hecho pública la resolución de un expediente sancionador que impone una multa total de 5.604,06 euros a un ciudadano por incumplir gravemente las normativas estatal y local sobre bienestar y sanidad animal.
La notificación, publicada oficialmente este 10 de junio de 2026 tras no poderse practicar de forma personal, afecta al propietario de un can con microchip, quien ahora se enfrenta a graves consecuencias económicas y administrativas.
Doble infracción: falta de licencia y alerta sanitaria
El procedimiento se inició a principios de año, concretamente el 12 de enero, tras detectarse que el animal, clasificado como potencialmente peligroso (PPP), carecía de la preceptiva licencia administrativa para su tenencia.
Según la Ley 50/1999, poseer un animal de estas características sin el permiso municipal correspondiente es considerado una infracción muy grave, lo que ha derivado en una sanción de 2.404,06 euros.
A esta falta se suma una segunda infracción, calificada como grave, relacionada con la Ley 8/2003 de Sanidad Animal. En este caso, el propietario incumplió las medidas cautelares impuestas por la Administración en un contexto de alerta sanitaria por rabia.
A pesar de que se comprobó a través del sistema SIACE que el animal fue finalmente vacunado el 19 de febrero de 2026, la acción se realizó fuera de plazo y tras la incoación del expediente, lo que ha supuesto una multa adicional de 3.200 euros.
Desglose de la cuantiosa sanción económica
La resolución firmada por la consejera de Sanidad, Nabila Benzina, detalla que el importe total de 5.604,06 euros responde a la suma de ambas sanciones.
Las autoridades han recordado que la normativa es estricta respecto a la responsabilidad de los dueños: el artículo 13 de la Ley 50/1999 establece multas de hasta 15.025,30 euros para infracciones muy graves, mientras que el régimen de Sanidad Animal puede alcanzar cuantías mucho mayores en casos de negligencia sanitaria.
En este caso particular, el interesado no presentó alegaciones ni pruebas que desvirtuaran los hechos durante el periodo de instrucción, lo que llevó a la confirmación de la propuesta de resolución inicial.
Plazo para regularizar y riesgo de decomiso
Más allá de la sanción económica, la Ciudad Autónoma ha emitido un requerimiento urgente para que el propietario regularice la situación administrativa del perro en un plazo máximo de 10 días hábiles.
La administración exige la solicitud inmediata de la licencia para perros potencialmente peligrosos; de lo contrario, la persistencia en la infracción podría conllevar el decomiso del animal como medida accesoria.
Este caso sirve de advertencia para los propietarios de mascotas en la ciudad, especialmente en lo que respecta a la vacunación obligatoria contra la rabia, recogida en el Reglamento 2/2015 de Ceuta, y a la estricta vigilancia sobre los animales potencialmente peligrosos para garantizar la seguridad ciudadana y la salud pública.
Contra esta resolución, el sancionado aún puede interponer un recurso de reposición o acudir a la vía contencioso-administrativa.







Que bien que se meta mano, ojalá se mire bien a cualquier animal que parezca que no está en condiciones y que se multe a quien no cumpla con la ley de protección animal.