En una entrevista concedida al medio Otralectura.com, el general de división retirado Rafael Dávila Álvarez ha hecho un repaso a su trayectoria profesional, su obra reciente y los retos que enfrenta España en materia de defensa y seguridad con mención a Ceuta y Melilla.
Con una carrera marcada por puestos de alta responsabilidad –como jefe de la Guardia Real o comandante de la Brigada de la Legión Rey Alfonso XIII–, el general ha compartido una visión crítica sobre el papel actual de las Fuerzas Armadas y ha advertido con contundencia sobre los peligros que rodean al país.
Durante la conversación, Dávila explicó cómo surgió su último libro, De Soldado a General, un proyecto que inicialmente nació como una colección de entrevistas a militares de todos los empleos. Aunque en un primer momento no se planteó como una obra editorial, fue finalmente la editora de La Esfera de los Libros quien impulsó su publicación.
El autor aclaró que su objetivo no era centrarse en su biografía, sino “llevar la vida militar, contada por sus actores, a todo el público”. Además, señaló que todos los entrevistados aceptaron participar sin condiciones, “sin taparse ni esconder absolutamente nada”, lo que, a su juicio, otorga autenticidad al relato.
Dávila manifestó su deseo de que en España se consolide una auténtica cultura de la seguridad, como ocurre en países como Estados Unidos (EEUU) o Reino Unido. En ese sentido, lamentó que exista un distanciamiento creciente entre el Ejército y la sociedad civil desde que se abolió el servicio militar obligatorio o mili. A su juicio, “los militares deben de hablar” y ofrecer su experiencia profesional para contribuir al debate público. “No tengo por qué hablar criticando a uno u otro. Ahora que estoy retirado lo hago. ¿Por qué? Porque es mi libertad”, afirmó.
En relación con el gasto militar, el general se mostró escéptico ante los vaivenes políticos que, en su opinión, restan credibilidad y fiabilidad a España como socio en la OTAN. Subrayó que el problema no radica tanto en si se dedica un 2% o un 5% del PIB a defensa, sino en la falta de coherencia y planificación. “Lo que hay que ser es serio, tener un ejército y un proyecto de ejército, de gasto militar a largo plazo y no estar dando bandazos”, sentenció. Además, criticó que España no haya tenido nunca un mando militar al frente del Comité Militar de la OTAN y recordó que, en el caso del Estrecho de Gibraltar, “el control lo tienen el Reino Unido y Estados Unidos y Marruecos ahora también, pero nosotros no contamos para nada”.
Respecto a los conflictos internacionales que afectan al entorno estratégico de Europa, Dávila mostró su preocupación por la pérdida de influencia de España, especialmente en zonas clave como el Sahel. Denunció que “Europa ha abandonado el Sahel totalmente” y alertó de los riesgos que implica esa retirada. Según dijo, allí se concentra “la zona de mayor tráfico de drogas, de personas, armamentos. Hay absolutamente todo lo que tú quieras del crimen, el crimen lo tienes en el Sahel”.
A su juicio, la clave para gestionar este tipo de entornos es disponer de inteligencia eficaz, un campo en el que considera que España ha quedado rezagada respecto a sus aliados. “Los ojos del Estado Mayor es la inteligencia y a nosotros nos han dejado absolutamente de lado en eso”, lamentó.
El análisis del general también se centró en el papel de Marruecos en la región, país que definió sin ambages como una amenaza. “¿Que Marruecos es una amenaza? Eso es evidente”, afirmó. Insistió en la importancia de tener en cuenta la presión diplomática y la capacidad de infiltración del país vecino, aludiendo a la existencia de un sistema de control marroquí sobre su diáspora en España.
Para Dávila, la estrategia marroquí busca desviar la atención de los problemas internos hacia Ceuta y Melilla, alimentando así un conflicto latente. Recordó, además, que “la parte norte de Marruecos es el Rif”, una zona tradicionalmente hostil al monarca alauí Mohamed VI, y que “el rey de Marruecos siempre quiere tener movimiento y marejada para que no le miren hacia el sur, sino que miren hacia Ceuta y Melilla”.
También hizo referencia al histórico incidente de la isla de Perejil en 2002, vinculándolo con las entonces negociaciones sobre Gibraltar entre Aznar y Blair. Según explicó, tras la ruptura de la posible cosoberanía, Marruecos reaccionó con la ocupación del islote, lo que podría haber desencadenado un conflicto si no hubiera intervenido el entonces secretario de Estado estadounidense, Colin Powell. Sobre la situación actual, el general expresó su desconfianza ante los avances en la relación con el Reino Unido respecto a Gibraltar y denunció que “estamos vendiendo la integridad territorial y eso es gravísimo”.
Preguntado sobre si España puede considerarse una potencia militar, Dávila opinó que, sin aspirar a ser Francia o Reino Unido, el país sí debería tener una defensa adecuada a su posición estratégica. “Es indudable que el mayor valor estratégico que tiene España es el Estrecho de Gibraltar”, recordó. Cuestionó el despliegue de tropas españolas en lugares como Estonia o Lituania, y reclamó una política exterior más centrada en las necesidades reales de seguridad del país. “Nosotros hemos pedido seriamente a la OTAN sobre el tema de Ceuta y Melilla”, añadió.
En cuanto a los pilares fundamentales que debe tener una nación, el general fue rotundo: “Si hay algo importante en una nación es su diplomacia, sus fuerzas armadas y su inteligencia”. Lamentó que en España estos tres elementos no caminen en la misma dirección y criticó que, muchas veces, las guerras modernas se entiendan únicamente como enfrentamientos armados, cuando en realidad “la guerra es economía”. Según explicó, las grandes potencias utilizan la diplomacia y los intereses financieros para imponer su influencia, y puso como ejemplo las políticas comerciales del expresidente estadounidense Donald Trump.
Finalmente, al ser preguntado por futuras publicaciones, Dávila no descartó ampliar su obra, aunque reconoció que el esfuerzo que supone la escritura y la investigación es considerable. Aun así, dejó claro que no se autocensura: “Yo no soy de esos que dicen que valgo más por lo que callo que por lo que digo. No, no es verdad. El que sabe cosas, las cuenta”.
Durante la entrevista con Otralectura.com, el general Dávila trazó un paralelismo histórico entre Ceuta y Gibraltar, recordando que el interés estratégico sobre ambos territorios no es nuevo. En ese contexto, evocó una propuesta del dictador Miguel Primo de Rivera, quien, en su momento, llegó a contemplar la posibilidad de entregar Ceuta a cambio de recuperar Gibraltar. Aunque aquella idea no prosperó, el general considera significativo que se llegara a plantear, ya que revela hasta qué punto ambos enclaves han sido piezas clave en la geopolítica del Estrecho. Según Dávila, este tipo de enfoques demuestra que “la integridad territorial” de España ha estado históricamente expuesta a presiones externas e intereses cruzados.
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