Doce millones de euros. Esa es la cifra que el Instituto de Vivienda, Infraestructura y Equipamiento de la Defensa (INVIED) tiene previsto invertir en Ceuta a lo largo de 2026 para rehabilitar su parque de viviendas militares. Una inversión que, sobre el papel, resulta notable. Sobre la realidad del terreno, es sobre todo una deuda que se salda tarde.
Los edificios que ahora recibirán atención llevan años acumulando deterioro visible. Redes de canalización envejecidas, fachadas con intervenciones pendientes, zonas comunes descuidadas. Las familias militares que residen en ellos lo saben bien. No hace falta un informe técnico para advertir el estado de inmuebles que el Estado gestiona y que, sin embargo, no siempre ha tratado con la diligencia que merecen quienes los habitan por razón de destino y no por elección.
El contrato más ambicioso (casi 9,3 millones para la rehabilitación integral del edificio de la calle Ejército Español) es un indicador inequívoco. Una intervención de esa magnitud, con ocho portales afectados y licitación en el Diario Oficial de la Unión Europea, no responde a un problema reciente. Responde a años de mantenimiento insuficiente que han dejado el inmueble en una situación que ya no admite parches.
Bienvenida sea, pues, la inversión. Bienvenida la transparencia del Plan Anual de Contratación publicado en la plataforma del Sector Público. Y bienvenida también la oportunidad que estos contratos representan para el sector de la construcción local, los despachos de arquitectura y los servicios técnicos de la ciudad, que pueden concurrir en igualdad de condiciones.
Pero Ceuta no debería conformarse con aplaudir lo que llega. Debería exigir que la planificación futura no repita el patrón de acumular carencias hasta que el coste de repararlas se multiplique.
El mantenimiento preventivo cuesta menos que la rehabilitación integral. Y dignificar las viviendas de quienes sirven en esta ciudad fronteriza -estratégica, exigente, expuesta- no es un gesto generoso. Es una obligación.
Que se cumpla el plan. Y que el siguiente no llegue con la misma demora.
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