El proyecto de Ley del tabaco aprobado por el Consejo de Ministros que contempla nuevas restricciones para fumar en espacios públicos como terrazas, playas, parques o instalaciones deportivas ha abierto un debate en toda España, y también en Ceuta.
La medida, impulsada con el objetivo de proteger la salud pública y reducir la exposición al humo, también despierta dudas sobre sus efectos en las libertades individuales y en sectores como la hostelería.
En Ceuta, las opiniones son tan variadas como los perfiles de quienes pasean por sus calles. Fumadores, no fumadores, jóvenes y mayores coinciden en una cosa: la norma no ha dejado indiferente a nadie.
La salud pública, el principal argumento a favor
Entre quienes respaldan la medida, el argumento más repetido es la protección de las personas que no fuman. Muchos consideran que nadie debería verse obligado a respirar humo ajeno mientras disfruta de una terraza, un paseo por la playa o un parque.
“Está muy bien”, responde con rotundidad una ceutí al ser preguntada por la prohibición.
Otros ciudadanos coinciden en que la iniciativa llega tarde y que “mucho han tardado en ponerla en marcha”.
"Molesta"
Los no fumadores destacan especialmente las molestias que provoca el humo en lugares públicos. “Si estás en una terraza y están fumando al lado, te viene el humo y molesta”, explica una vecina, que considera la decisión “acertada”.
La preocupación aumenta cuando se habla de personas con problemas respiratorios. Algunos entrevistados recuerdan que existen ciudadanos con asma o enfermedades pulmonares para quienes la exposición al humo supone un problema añadido.
También los más jóvenes muestran un respaldo mayoritario a la medida. Consideran que ayudará a proteger la calidad del aire en espacios frecuentados por todos.
Los fumadores denuncian una pérdida de libertad
Frente a ese apoyo aparecen las voces críticas, especialmente entre quienes consumen tabaco. Algunos consideran que la futura normativa supone una limitación excesiva de sus derechos.
Una fumadora reconoce que entiende parte de la medida cuando las mesas de las terrazas están muy juntas, pero cree que la prohibición va demasiado lejos. “Para mí es excesiva”, afirma.
"Se están pasando demasiado"
Otros son todavía más contundentes y consideran que las administraciones están restringiendo cada vez más las libertades individuales. “Se están pasando demasiado. Al final no vamos a poder ni hablar en la calle”, comenta una mujer mayor.

También hay quienes opinan que, al tratarse de espacios abiertos, el humo apenas afecta al resto de personas. “En la playa el humo se va”, sostiene otra entrevistada, que considera innecesaria la prohibición.
Incluso algunos ciudadanos que no fuman creen que la norma resulta exagerada, al entender que existen otros problemas prioritarios sobre los que actuar antes de ampliar las restricciones al tabaco.
El impacto económico preocupa a la hostelería
Uno de los aspectos que más inquietud genera entre los ceutíes es la posible repercusión sobre bares y cafeterías.
Varios entrevistados consideran que muchos fumadores dejarán de acudir a las terrazas si no pueden acompañar el café con un cigarrillo. Un ciudadano calcula incluso que algunos establecimientos podrían perder entre un 30 y un 40 por ciento de sus clientes.
Durante las entrevistas también surgieron propuestas alternativas. Algunos ciudadanos consideran que, en lugar de ampliar las prohibiciones, sería más útil instalar más ceniceros en las calles y playas para evitar que las colillas acaben en el suelo.
Otros creen que el verdadero problema no es fumar, sino el comportamiento incívico de quienes abandonan residuos en la vía pública.
En definitiva, la futura ley divide claramente a los ceutíes. Mientras unos priorizan la protección de la salud pública y celebran la reducción del humo en los espacios públicos, otros consideran que la medida restringe libertades y puede perjudicar a los negocios.





