Mensaje made in Marlaska: “Ninguna persona que pretenda entrar irregularmente en Ceuta se va a quedar, ninguno va a ser regularizado”. El ministro del Interior ha repetido hasta la saciedad esta frase imposible de cumplir si no se ponen los medios suficientes. Y de momento eso no se está haciendo.
Hasta este mismo miércoles y desde que se produjo la entrada masiva del 30 de julio, se han tramitado 252 expedientes de devolución, una media de 18 al día descontando los fines de semana y festivos.
Es un auténtico embudo, un enredo que hace que el sistema no funcione como debe ante la falta de un plan de envergadura con refuerzos para acelerar la maquinaria policial.
Unos números y unas cuentas que están bien alejadas de ese mensaje del ministro del Interior y de esa búsqueda de la normalidad comprometida por el Gobierno en un tiempo más o menos cercano.
Fernando Grande-Marlaska habló también de refuerzos, existió un compromiso público para fortalecer el área de Extranjería, pero la realidad del día a día, lo que se puede contar y enumerar, está bien alejada de lograr una cierta normalidad en un tiempo relativamente corto.
Tiempos imposibles de cumplir
Lo decía el histórico jefe de la UCRIF, Ramón Caudevilla, a este periódico. “Sacar a estas personas de Ceuta va a costar mucho tiempo”. Palabras que van cobrando fuerza conforme pasan los días y el ritmo de tramitación de expedientes es irrisorio.
“Si son 20 al día, 6 días a la semana, vamos a poner que se trabaja los sábados, son 120 a la semana de expedientes expulsión. ¿Cuánto hace falta para hacer 1.000 expedientes de expulsión? ¿Cuántas semanas? Nueve semanas para hacer 1.000 expedientes de expulsión. ¿Cuántos expedientes de expulsión se pueden hacer? 2.000. Subsaharianos dicen que hay 1.500. Pues ya tienes ahí 15 semanas para hacer 1.500 expedientes”, explicaba Caudevilla sin faltarle razón.
“Ceuta no puede aguantar un año en esta situación”, apostillaba esta misma semana el presidente Juan Vivas en una rueda de prensa.
“El Estado tiene capacidades para poner medios suficientes para que esa cifra sea acorde con la exigencia. Ceuta no puede vivir en este permanente estado de angustia, necesita la normalidad, la Ceuta de hace 21 días”, ha recalcado molesto ante los presentes.

El círculo de los recursos
Detrás de cada expediente de devolución hay plazos judiciales que no hacen sino extender en el tiempo la firmeza de la decisión adoptada.
Entra en juego el periodo de los recursos hasta que se llegue al TSJA. El paso del tiempo no hace sino complicar más una situación que solo ha sido enmendada en parte por los retornos voluntarios. Siguen produciéndose, pero en un goteo que transforma la gestión de la crisis en labor complicada.
Por no saber, ni siquiera se tienen datos sobre las personas que realmente entraron, tampoco de quiénes son, hasta el punto de que ha sido gracias a una identificación como se ha sabido, por ejemplo, de la existencia de detenidos con antecedentes por causas graves o con órdenes de expulsión en vigor.







Es increíble, no se entiende como al segundo día después de que hubiesen vuelto cerca de 70.000 invasores no se aprovecho para que desde el segundo se procediera a reagrupar y devolver a los que tenían la pretensión de quedarse, con ello se hubiese evitado cronificar la situación. Fue todo de una inacción, se movilizó al ejército muchas horas después. De vergüenza! Los niños tienen una protección especial ¿ pero los adultos? Por qué no se decretó una situación de alarma, un marco legal que ayudará a las devoluciones rápidas?? Cuanta dejadez, cuanta inoperancia, que vergüenza! de gobierno central. Y los ceutíes mientras secuestrados y perjudicados por un drama social y económico. No tiene nombre la gestión de la crisis por parte de un gobierno que no ha servido para defender los intereses de Ceuta y España.