Enrique Roca, primer ponente del evento organizado por el IEC, subrayó la importancia del contexto social y familiar en el proceso de aprendizaje
Que la educación es una inversión no es únicamente una frase creada de modo ventajista por profesores y pedagogos. La educación no es un gasto para los Estados. Así lo quiso demostrar ayer Enrique Roca, ponente que abrió la primera edición de las Jornadas sobre el fracaso escolar en Ceuta, que, para constatarlo, citó un estudio efectuado por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), entidad nada sospechosa en favorecer a docentes. Para tal fin, Roca, que formó parte del Comité de Políticas Educativas de OCDE, refirió uno de los modelos de perspectivas. “La rentabilidad de la inversión social que invierte un euro se convierte en 3 euros si el joven alcanza la educación superior”, dijo.
La primera ponencia de las jornadas fue eminentemente cuantitativa. Roca, catedrático de Enseñanza Secundaria desde 1978, mostró un serial de cifras y de estadísticas entre los que destacaron los incluidos en el célebre informe PISA, de cuyo grupo de desarrollo estratégico ha sido miembro. Y de PISA quiso insistir en el particular de que “no estamos tan mal en España, en el pelotón de cabeza”. Distinto es el caso de Ceuta.
Roca prefirió ser cauto con los datos referidos a la ciudad autónoma, cuya realidad admitió no conocer como los miembros de las comunidad educativa presente ayer en el Salón de Actos del Palacio de la Asamblea. Para empezar, los valores del fracaso escolar –los que señalan el número de escolares con el título de la ESO–. Aunque los valores ceutíes continuaban estando por debajo de los nacionales en 2009, también cabía mencionar cómo había experimentado en dos años un incremento de éxito escolar (10%) mayor que el del resto de España (5%), con un cociente que llegaba incluso a mejorar el de Baleares.
“Es algo que hay que convertir en tendencia”, dijo Roca, que propuso seguidamente una batería de recomendaciones genéricas que tienen por objeto mejorar el rendimiento de los alumnos. El técnico ministerial comentó lo perentorio que resultaría que “todos los escolares pudieran saber leer a los nueve años”, pues leer es el mínimo requisito para aprender. “A los escolares hay que persuadirlos de que aprender es lo mejor que puede pasarles”, dijo Roca al subrayar la importancia del contexto social y familiar en la enseñanza.






