El Club Natación Caballa de Ceuta consiguió una victoria crucial contra el Sant Andreu en una tanda de penaltis de máxima tensión por un 17-15.
Con este triunfo, los de Peter Kubicsko deberán esperar a los resultados del Mediterrani y Rubí, que se enfrentarán contra Barceloneta y Terrasa, para saber si acaban clasificando para posiciones europeas, lo que sería un hito histórico para la entidad deportiva.
La piscina del polideportivo Díaz-Flor tenía un olor distinto: No solo era cloro y humedad, era algo difícil de explicar: una mezcla de tensión, ilusión y vértigo. En el ambiente flotaba la sensación de estar viviendo uno de sus días que siempre quedan en el recuerdo.
Los de Peter Kubicsko no jugaban una simple jornada de la División de Honor, ya que disputaban una cita que podía marcar su propia historia. Un billete a Europa estaba en el horizonte y estaba a tan solo cuatro cuartos de alcanzarlo.
Inicio trepidante
El primer periodo arrancó con el golpe inicial del Sant Andreu, pero pronto los de Peter Kubicsko acabaron dándole la vuelta a la desventaja, impulsados por una grada absolutamente entregada.
Janos Baksa, máximo estandarte ofensivo del club, y un doblete Josep Puig establecieron el electrónico en un 3-1 y un cántico familiar empezó a retumbar en las cuatro esquinas del ‘Díaz-Flor’.
“Somos de Ceuta, somos de Caballa y quien se meta con nosotros vaya, vaya…”, exclamaba la hinchada blanquinegra, que tenía encomendada la misión de motivar a los suyos durante los 32 minutos de juego.
Carles Núñez anotó el segundo para los catalanes, una diana que no apagó el furor que se respiraba en el polideportivo.
El pasaporte a Europa iba a ser caro
En el segundo periodo, el Sant Andreu demostraba que el guion del duelo no iba a ser un camino de rosas para el Caballa, reflejando una igualdad notoria en la piscina (4-4).
El pasaporte a Europa iba a ser caro y los blanquinegros tendrían que pagarlo a base de esfuerzo y resistencia. Para romper la igualdad, apareció el ‘killer’ húngaro, Janos Baksa para anotar un nuevo doblete que dejaba el luminoso en un 6-5.
El suflé de la intensidad fue creciendo hasta el pitido del descanso, que dejaría un marcador de 7-6 tras los goles de Juan Carlos Reguera y Lucas Wulfhorst.
El Sant Andreu crece y el Caballa resiste
El tercer capítulo de esta auténtica final ya era una realidad y con ello, se volvían a proyectar los cánticos de la afición, que se acrecentaron con la parada a bocajarro de Kóvacs Barnabás y con el tanto de Claudio Brancatello (8-6)
Los minutos empezaron a pasar como eones a medida que iba evolucionando el cuarto y el Sant Andreu impuso la igualada con goles de Óscar Montes, Sergi Franch y Pau Campos (9-9).
No obstante, Pol Franco anotó desde el costado derecho, negándose a permitir cualquier ventaja que pudiese tomar el combinado rival.
Los catalanes aumentaron su ritmo en la piscina y la afición motivó desde la grada a los suyos: “Club Caballa nunca se rinde”, exclamaban desde la grada.
Josep Puig anotó casi sin ángulo para cerrar el cuarto y mantener una ventaja mínima en el luminoso (11-10).
8 minutos para Europa
Con una diana de ventaja, los de Peter Kubicsko estaban a ocho minutos de hacer sus deberes y optar a Europa. Ocho minutos que se harían eternos y más cuando Óscar Montes puso la igualada (11-11).
Baksa erró una pena máxima y el Sant Andreu en el cuarto minuto se ponía por delante tras muchas brazadas persiguiendo la cola del Caballa. No obstante, Josep Puig volvió a impulsar a los suyos con un nuevo tanto (12-12).
Los segundos volaban y el empate seguía vigente en el marcador, resultado que no favorecía a los blanquinegros, que necesitaban la victoria. Kubicsko pidió tiempo muerto a falta de 57 segundos con el fin de anotar el gol de podía dar el pase a Europa.
Tanda de penaltis
Un jugador del Caballa estrelló el balón contra el travesaño, dejando el destino a la suerte de los penaltis.
Los de Peter Kubicsko anotaron sus dos primeros lanzamientos y Kóvacs Barnabás atajó el segundo lanzamiento de los catalanes, dejando a los suyos al borde del triunfo.
Al Caballa no le tembló el pulso y se marchó invicto de la tanda, logrando el definitivo 17-15. Tras esta victoria, los de Kubicsko se encuentran momentáneamente en Europa, a la espera de lo que hagan el Mediterrani y el Rubí.






