El chorro de agua que brota en la playa de San Amaro no es un vertido, solo fondo marino procedente de las obras de reparación de la red de comunicaciones que se están acometiendo. Así lo ha aclarado el responsable del área de Fomento de la Delegación del Gobierno en Ceuta, Diego Martínez.
Según Martínez, la fuente de agua que se puede observar desde la playa responde a las labores de enterramiento y protección que se están realizando para proteger el cable hasta la cota de veinte metros de profundidad.
“Este trabajo lo están realizando buzos y lo que sale a superficie es resultante de esta actividad sobre el fondo marino”, aclara.
No es, por tanto nada fuera de lo normal solo parte de las obras que se están llevando a cabo para mejorar las comunicaciones.
Hace cosa de un par de meses, hubo un barco que, al tirar el ancla, arrastró uno de los dos cables que tiene Telefónica para la comunicación de datos con Ceuta y eso hizo que la capacidad de comunicaciones por parte de Ceuta quedase mermada.
La ciudad cuenta con un sistema de doble cableado, diseñado para garantizar la conectividad incluso si uno de los enlaces sufre algún fallo. Tras el incidente, todo el tráfico de datos se desvió al segundo cable, que continúa funcionando, aunque con un mayor riesgo en caso de avería.
Martínez aclaró recientemente que “esa necesidad de volver a recuperar las infraestructuras de comunicaciones lo suficientemente solventes como para que no exista ningún problema van a quedar resueltas en el momento en el que se sustituya ese cable que fue roto”.
Desde Capitanía Marítima han llamado a la calma coincidiendo en el argumento desarrollado por Fomento y viendo esta fuente de agua como parte de las obras, “sin nada que ver con ningún tipo de vertido”, explicaban.
La obra
La obra que se está efectuando, financiada por Telefónica, tiene un presupuesto de aproximadamente un millón de euros. Martínez puntualizó que “es una obra con mucha entidad, no simplemente es sustituir un trozo pequeño del cable, estamos hablando de que Telefónica va a sustituir más de 3.500 metros de cable y va a hacer esa modificación de la cámara”.
Además, el responsable remarcó que estas actuaciones permitirán que “en ese último tramo en el que el cable se acerca a nuestra costa va a estar más protegido y vamos a tener muchos menos problemas” aumentando la seguridad de que, si vuelve a ocurrir algo similar, el cable no vuelva a dañarse.





