El inicio del proyecto para rehabilitar la protectora de Ceuta llegó como agua de mayo a los trabajadores y voluntarios que la componen. Sin embargo, la buena noticia no está exenta de obstáculos.
A pesar de que ya está en curso, desde la organización temen que la intervención en el espacio destinado a los perros no pueda llevarse a cabo. Es el déficit que sufre en las arcas el que “hace peligrar” su reforma. La petición para obtener más presupuesto público para conseguir abordarla ya está sobre la mesa, pero, desde que la formularon no han recibido una respuesta al respecto.
“Esto se habló hace ya tiempo con Sanidad y Urbanismo. Dijeron que no nos preocupáramos, que se empezaría con la primera fase y que, más tarde, se buscarían soluciones”, cuenta Andrea Ruiz, vicepresidente del ente. “El problema es que esto quedó ‘de boquilla’ y que no tenemos nada por escrito”, indica.
Solicitudes
De hecho, tras ese contacto han tratado dialogar de nuevo. “Hemos enviado solicitudes de reuniones y textos, pero nadie contesta ni da una solución”, detalla. No contar con alguna proposición clara les resulta “frustrante” ante la situación financiera actual.

“Cada vez va a peor. Las deudas nos comen porque no podemos mirar hacia atrás con ningún animal ya sea responsabilidad nuestra o de la perrera”, expresa. Al mismo tiempo que sobrevuela en la protectora la incógnita de qué va a pasar con ese bloque de la rehabilitación, transcurre la ejecución.
La demolición planteada ya se ha llevado a cabo y, tras el parón ante la Navidad, este lunes se han retomado las labores a efectuar. Tras derruir una fracción de las instalaciones, la intención es remodelar las oficinas y servicios destinados a los empleados. El objetivo es que las estancias se ajusten a lo dictado en la normativa.
“Esos 300.000 euros no repercuten a los perros. Solo afecta a la parte de administración y gestión”, especifica. “Ellos son conscientes de cuáles son las circunstancias actuales”.
Una necesidad
Ruiz reconoce que acometer ese cambio es preciso, pero que la remodelación del patio y de los chelines es muy necesaria. “Los animales, que son los que viven allí y los principales afectados, no se van a ver beneficiados de esta primera fase de la obra”, explica.
“Hay muchas zonas que ni siquiera se tocan y son las que se inundan”, cuenta. “De hecho, es lo que nos está pasando tras las precipitaciones. Están completamente mojados. Las goteras entran por cualquier sitio”, expone.
No es el único obstáculo que encaran. Las arquetas tampoco cumplen su función ni asumen la carga de agua que se acumula en el recinto. “No pueden tragar más. La empresa contratada por la protectora para desatascar las tuberías nos lo ha advertido. Ya no pueden hacer nada”, concreta.
Les han indicado que, si hacen uso de la maquinaria para resolver el atasco, “revientan” la red de saneamiento. “Han dicho que ya es inviable”, añade. “Deberían invertir más en las instalaciones”, considera.
Todo ello tiene consecuencias en los canes que habitan en el recinto. “Viven en un chenil lleno de losetas. Se resbalan. No tienen calefacción. Al fin y al cabo, son jaulas. El día que llueve están mojados las 24 horas. No pueden moverse ni salir de ahí a excepción de los paseos o cuando se hace limpieza”, puntualiza. “Son habitaciones de unos dos metros por dos metros. Pasan frío. Están así todo el tiempo que dura su estancia. Algunos perros llevan unos siete u ocho años”.
Subvención
A las solicitudes para establecer encuentros con la Ciudad, se suma la petición de una ampliación presupuestaria de las subvenciones destinadas a entes relacionados con los animales. “Actualmente es de 65.000 euros”, indica Ruiz.
La vicepresidenta asegura que aún “nos deben 25.000 euros de la ayuda de 2025”. Manifiesta que con el capital disponible “se quedan cortos” y que se ocupan incluso de perros que están en el centro zoosanitario.
Se hacen cargo de los retornos tras sus adopciones o sus entradas a otras perreras. “Pueden quedar abandonados. Nosotras intentamos pagar una residencia o buscar una familia y sufragar su viaje”, comenta.
La segunda fase alcanza alrededor de los 400.000.000 euros. “¿Cómo asumimos ese dinero con la situación actual? Es por ello por lo que, desde la protectora, se intenta que el Gobierno local acepte responsabilizarse de esa parte del proyecto”.

De hecho, han optado por recaudar fondos con la colaboración ciudadana. Han anunciado por sus redes una campaña de donativos para obtener dinero para alimentación, medicación y cuidados básicos.
Adopciones
El primer bloque de la ejecución, al implicar un derribo y cambios, conllevó antes de su inicio acelerar las adopciones y desplazamientos. “Se ha logrado desalojar a una parte. Se ha reubicado un grupo”, expone.
A lo largo de 2025 han acogido en torno a 110 animales sin contar el número de gatos. Aunque no estén presencialmente en las instalaciones, desde la entidad también se colabora con las colonias.
Hacen todo lo que está en su mano para mejorar la situación de los canes por los que velan. “Que tengamos un despacho o un baño más pequeño o más grande, sí, hay que tenerlo, pero no es lo más importante”, incide.
“Es más que seguro que para los trabajadores y voluntarios de la protectora lo primero son ellos. No nos inquieta cómo estén servicios y lo demás, lo que nos preocupan son ellos”, concluye.







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