Estoy seguro de que todos hemos escuchado alguna vez aquello de que “los números bajo tortura pueden decir cualquier cosa”.
Es esta una construcción lingüística que intenta trasmitirnos la por otra parte básicamente correcta afirmación de que cualquier estadística o conjunto de datos es posible analizarla e interpretarla desde puntos de vista opuestos y obtener resultados cuando menos divergentes. Esto lo considero cierto, así como también que en el mundo de la política esa afirmación encuentra su plenitud de sentido.
Esta semana hemos conocido los datos de desempleo y afiliación a la Seguridad Social del año que terminaba 2014, y ustedes, como yo, han contemplado a sesudos analistas que gozaban reinterpretando los datos, analizando supuestamente entre lineas, o realizando prospectivas que más parecían proyección de pesimismos vitales que análisis con rigor científico alguno. That’s life. Entremos en materia.
El año que acabamos de cerrar nos dejaba con buenas noticias. Sin duda. Muy buenas noticias. 253.627 personas desempleadas menos: el mismo numero de ilusiones renovadas en el futuro. Desde 1998 no observábamos un dato mejor que éste en términos anuales. Y a este dato le acompañaban otros tan buenos como el primero. Mejor incluso. Durante 2014 se crearon 417.500 nuevos puestos de trabajo. El primer año desde que comenzó la crisis en 2007 que se crea empleo neto. Por fin. Son números que igualan a los que teníamos en periodo de expansión económica pero que se producen cuando apenas comenzamos a salir de la aguda crisis que hemos padecido estos últimos años. Y eso es también una excelente noticia. ¿Saben por qué? Pues por supuesto porque si España crea empleo con unos datos aun exiguos de crecimiento (por debajo del 1,5% del PIB)… podemos esperar datos de creación de empleo muy superiores si se cumplen los pronósticos de todos los analistas económicos internacionales que auguran un crecimiento para España cercano al 2,5-3 % en el año 2015. Y eso significaría que estaríamos remontando con brío la verdadera tragedia nacional, el insoportable dato de paro en que nos dejó sumidos el ultimo gobierno socialista del gran presidente Zapatero.
Los datos de paro y los de afiliación a la Seguridad Social vienen a confirmar que las reformas emprendidas en 2012 y que fueron tan contestadas en la calle por la izquierda política y social (¿recuerdan las 2 huelgas generales contra la reforma del mercado de trabajo?) están dando sus frutos y que además nuestro país encara el año 2015 con mayor confianza y optimismo que en los años anteriores debido en gran parte a la creciente recuperación.
Y por supuesto que no debemos ser triunfalistas, por supuesto que no. Pero que se nos permita también nuestro pequeño momento de regocijo cuando recibimos un buen dato después de tantos años de amargura y sinsabores es humano , ¿no creen?
Aun nos queda un largo camino por recorrer para poder superar el drama del desempleo. Desde 2007 España ha sufrido la mayor destrucción de empleo de su historia reciente con la desaparición de mas de 3 millones de puestos de trabajo cuando cayó la burbuja inmobiliaria. Que estemos superando esos momentos ya, es como mínimo para que se reconozca el trabajo realizado. Pero no. Ni por esas. De nuevo hemos asistido a esa ceremonia vergonzosa en la que partidos y sindicatos de izquierdas utilizan cualquier tipo de argumento falaz para no reconocer ningún éxito a este gobierno. Al PP ni agua. Decía Buster Keaton que no hay nada mas estúpido que un rostro feliz. Bien. Prefiero poner cara de estúpido que seguir ver creciendo el desempleo. A éstos sin embargo parece que no les ocurre lo mismo. Se han abonado al pesimismo porque para ellos reconocer una décima de éxito a la gestión del Gobierno seria poco menos que una herejía. Estamos en año electoral y ya les aseguro que la única cantinela que van a escuchar de sus bocas va a ser la teoría del estrepitoso desastre. Para ellos cuanto peor , mejor. Y llenaran las tribunas y las tertulias afines con mensajes apocalípticos que vaticinarán negros nubarrones, crueles situaciones y lejanos horizontes todo el año. Por mucho que las noticias que vayamos recibiendo sean excelentes. Ya lo verán. Ante todos estos profetas del averno yo les pido algo sencillo y efectivo: objetividad y criterio. Y también un gramo de confianza. No son malos ingredientes para comenzar el año.
Y en nuestra ciudad también hay datos para la esperanza. Todos conocemos como una buena parte del crecimiento en los años de crisis del numero de desempleados viene motivada por el tremendo incremento de la población. Es decir: muchas personas ahora paradas han vuelto a su zona de nacimiento o familiar ( Ceuta y alrededores) como mejor lugar donde capear la crisis al calor de la familia extensa . Son por tanto parados “foráneos". Por eso debemos esforzarnos sobre todo en analizar el numero de afiliaciones a la Seguridad Social. Porque ese es el dato que permite conocer si se han creado puestos de trabajo en Ceuta . Y ese dato de 2014 es muy positivo. Se crearon casi 500 nuevos empleos y ya se alcanzan los 20.800 afiliados. Casi como en 2010. Esto no es ningún consuelo mientras sigamos padeciendo una de las peores tasas de desempleo del país, mientras haya familias en Ceuta sin recursos suficientes, pero permite seguir teniendo esperanza e ilusión en que podemos mejorar y crear empleo. Y estoy convencido de que Ceuta va a acompañar al resto de la economía nacional en ese proceso aun lento pero creciente , de recuperación y de mayor creación de empleo.
Hemos tenido buenas noticias para comenzar el año. Muy buenas. Vendrán mejores. Frente al coro monocorde y sombrío de los que nunca han creído en la recuperación, de los que nunca han creído en este país ni en sus ciudadanos, frente a esos que nos sumieron en el abismo del paro y el déficit, frente a los populistas radicales que prometen el cielo sin esfuerzo, frente a todos ellos vamos a seguir trabajando con denuedo para conseguir dejar el oscuro túnel de la crisis atrás, para situar a España donde se merece y para ofrecer un mejor futuro a los españoles. Pese a quien pese. Acompáñennos.





