Sesenta personas que luchan contra su pérdida de identidad. Vecinos que atraviesan su enfermedad con la ayuda de la Asociación de Familiares de Personas con Alzhéimer de Ceuta. Es el número total de usuarios a los que esta organización tiende la mano.
No son los únicos beneficiarios de sus recursos. Los allegados que se hacen cargo de los pacientes también son protagonistas dentro de sus programas. La entidad sigue una línea muy clara de trabajo en la que se atiende tanto a los afectados como a los seres queridos que le rodean. Es por ello por lo que, en total, la cifra de asistidos alcanza en torno a los 300 anuales.
La demanda ha crecido notablemente en los últimos años. De hecho, Arantxa Lorenzo, gerente de AFA, asegura que se palpa en un dato concreto. “Es la primera vez en veinte años que la lista de espera es superior a las cinco o seis familias que se venían viendo hasta ahora”.
Los recursos para los primeros están orientados la estimulación cognitiva. Existe un espacio por las mañanas en la sede del ente en el edificio Joaquín Larios de la calle Juan I de Portugal. El mismo está destinado, por norma general a aquellos que por conducta no cumplen con los requisitos exigidos del centro destinado a dicha función.
A domicilio
Entran también en esta lista aquellos que requieren de un tratamiento individualizado. “Hay también un servicio a domicilio donde también se incluye esta actividad. Se amplía con colaboraciones en el aseo, baños, cambios de pañales y fisioterapia”, comenta.
Son tan solo algunas de las prestaciones. Otras están orientadas a quienes sustentan a los pacientes de Alzheimer. “Se trabaja el apoyo psicológico hacia los que se responsabilizan de ellos”, detalla.
“Es importante poner el enfoque en el cuidador. Siempre se piensa en el enfermo, pero, ¿qué ocurre con él o ella en estas situaciones?”, señala. “Tiene una carga tremenda. Por mucho que las asociaciones y agentes sociales quieran respaldarle no llegan a ayudarlo ni una cuarta parte de lo que necesita”, expresa.
Estimulación cognitiva
La columna vertebral de las herramientas de las que dispone AFA es la estimulación cognitiva, una labor que tiene efectos positivos en los usuarios. A pesar de que tiene siempre un añadido de “subjetividad”, esta técnica tras dos décadas de uso muestra avances, según cuenta Lorenzo. “Es cierto que no puede evitar el deterioro cognitivo y ni la degeneración que tiene esta patología, pero, sí que mantienen durante más tiempo sus habilidades. Ello les da calidad de vida. Esa es la meta principal”, explica.
El uso de este método les ha llevado a plantearse un cambio en él con la finalidad de perfeccionarlo y hacerlo más eficiente. “Consiste en acometer pequeñas ayudas en las que el paciente requiere de menos atención de los monitores que les brindan esa estimulación. Asimismo, esta modificación está más adaptada a sus necesidades reales”, especifica.
Compartir conocimientos
No solo han cultivado esta táctica. A la vista de los resultados, se han decantado por compartir la fórmula y aplicarla a otras afecciones. “Lo estamos donando a otros entes que no están relacionados con el Alzheimer, que están vinculados a discapacidades y que abordan la estimulación cognitiva”, menciona.
“Después de este año de prueba, como se ha visto que va bien, el próximo propósito es presentar un proyecto basado en estos cambios que se han hecho dirigidos a otros grupos poblacionales”, relata.
Otra iniciativa que se cuece dentro de AFA es la habilitación de una especie de “guardería” para usuarios. “Sería un espacio donde los cuidadores tendrían un apoyo y a alguien con quien pueda estar la persona afectada allí haciendo ejercicios de estimulación cognitiva o simplemente recibiendo cuidados”, concreta. “Estaría planteado, sobre todo, para los fines de semana y festivos. Son los días donde más se flaquea y donde menos recursos hay”.
Retos
El escenario actual de la entidad es un tanto difícil. “Está falto de personal. Las familias cada vez piden más atención en el ámbito neurológico. Es una época complicada, pero se les apoya en la medida de lo posible”, incide.
“Estamos acostumbrados a sobrevivir y a mantener esta organización con la subvención nominativa de la Ciudad y con otra del Estado. Se ha conseguido llegar hasta aquí con ambas, pero se están contemplando otras nuevas posibilidades de ayudas económicas para aumentar los fondos con el fin de mejorar, sobre todo, la plantilla”.
Lorenzo achaca este aumento de demanda a una mezcla de factores, pero, sobre todo, por el cambio social actual. “Hay muchas personas que aún no conocen las herramientas que existen en la ciudad. Sin embargo, cada vez están siendo más visibles. Creo que también acontece una mayor necesidad y un incremento de casos. Incluso se ven pacientes más jóvenes”, destaca.
La gerente considera que es un hecho positivo ya que ello empuja a las asociaciones y a la administración pública a efectuar más esfuerzos. A su vez, estima que es un reflejo de que la sociedad está más concienciada en torno al descanso del cuidador
Colaboración y sensibilización
Lorenzo reflexiona y asegura que la sensibilización en el presente es más patente. Sin embargo, aún queda por hacer. “Habría que invertir y valorar lo que requieren no solo de recursos, sino lo que todo esto implica a nivel económico en cada hogar”, matiza. “Queda trabajo, pero para eso están las organizaciones; para darle voz a los familiares”, manifiesta.
Uno de los motores financieros son las contribuciones que proceden de los socios. “Están los que reciben los servicios que aportan una cuota determinada y otros voluntarios que contribuyen para mantener el ente en pie. Son cinco euros mensuales”, cuenta.
Ello también facilita acceder a préstamos de materiales y a continuar con las subvenciones, que son esenciales para su pervivencia. “Es muy importante que la ciudadanía se vuelque en cómo poder ayudarnos”, comenta. Quien esté interesado en apoyar al proyecto, puede contactar al 648 00 74 10 o ir al local físico en el número cinco del residencial Joaquín Larios.






