El titular del Juzgado de lo Penal número 2 de Ceuta ha dictado sentencia condenatoria contra M.H.A. por un delito de lesiones en el ámbito de la violencia familiar.
El acusado reconoció los hechos y aceptó una pena de 4 meses y 15 días de prisión, que ha quedado suspendida durante un periodo de dos años.
Durante ese tiempo, el condenado deberá cumplir estrictamente una serie de condiciones, entre ellas no reincidir en ningún tipo de delito, además de participar en un curso formativo en violencia de género, que busca su rehabilitación y concienciación.
Orden de alejamiento
Asimismo, el magistrado acordó una orden de alejamiento de dos años respecto a la víctima, que en el momento de los hechos era su pareja sentimental.
Durante este periodo, M.H.A. tiene totalmente prohibido acercarse, comunicarse o establecer cualquier contacto con ella, ya sea de forma presencial o a través de medios telemáticos.
El incumplimiento de esta medida supondría un nuevo delito: el de quebrantamiento de condena.
Antecedentes y atenuante de dilaciones indebidas
Los hechos juzgados se remontan al año 2021, cuando el ahora condenado agredió físicamente a su pareja en el domicilio familiar.
Como consecuencia de la agresión, la mujer tuvo que acudir al Hospital Universitario de Ceuta, donde se emitió un parte médico oficial que reflejaba las lesiones sufridas, sirviendo como prueba fundamental en el proceso.
Durante la vista judicial también se valoró la aplicación de una circunstancia atenuante de dilaciones indebidas, al haberse producido una notable demora en la tramitación del procedimiento.
Esto permitió reducir la pena impuesta, teniendo en cuenta que la lentitud en la justicia no puede perjudicar al acusado si no es imputable a su conducta.
Este caso evidencia las dificultades que, en muchas ocasiones, enfrenta el sistema judicial para localizar y detener a los autores de determinados delitos, especialmente cuando estos eluden activamente su detención. M.H.A. estuvo durante un largo periodo fuera del alcance de las autoridades, pese a que existían órdenes judiciales activas para su búsqueda.
Detención por parte de la Policía
La detención del acusado se produjo el pasado jueves por la noche cuando unos agentes de la Policía Nacional fueron a detenerlo al constarle búsquedas en su contra.
A M.H.A. le constaban dos órdenes judiciales de búsqueda y detención: una por malos tratos en el ámbito familiar, causa que ha sido ya tramitada con la presente sentencia, y otra por un delito de robo con fuerza en las cosas, que será instruido posteriormente.
Su detención se produjo justo antes de que estas órdenes prescribieran, lo que motivó a la Policía a montar un operativo de localización urgente.
La operación fue llevada a cabo por agentes de la Brigada Provincial de Policía Judicial, quienes ya lo habían intentado detener en varias ocasiones anteriores, sin éxito.
En al menos una de ellas, el implicado consiguió huir a la carrera de un dispositivo policial, lo que complicó su localización hasta ahora.
Controles reforzados para detener a prófugos
La detención de M.H.A. se enmarca dentro del refuerzo de controles policiales en puntos estratégicos como puertos y fronteras, donde con frecuencia se detecta a personas con reclamaciones judiciales pendientes.
La colaboración entre distintos cuerpos policiales y los sistemas de identificación digital permiten localizar a quienes, como en este caso, llevaban años en paradero desconocido.
Para muchos delincuentes, eludir la justicia implica moverse en un limbo, alejados de su entorno habitual y cambiando de residencia o documentación. Sin embargo, los sistemas automatizados de control de identidad, especialmente en pasos fronterizos, se han convertido en una herramienta fundamental para evitar su fuga definitiva.
En este caso concreto, el intento de eludir la acción de la justicia ha sido claramente frustrado, y el acusado ha tenido que responder ante los tribunales, no solo por los hechos ya juzgados, sino por las otras causas que aún quedan pendientes.
Gracias a la actuación coordinada de las fuerzas de seguridad, ha podido ser presentado ante el juez para dar cumplimiento a las reclamaciones judiciales que pesaban sobre él.






