El tribunal de la Sección VI de la Audiencia de Cádiz en Ceuta ha dictado este miércoles una condena por conformidad para los 10 acusados de formar una red en Ceuta dedicada a pasar hachís en drones.
La desarticuló la Guardia Civil en noviembre de 2021 en el marco de la llamada Operación Etxea, casa en euskera. Ahora, tras el reconocimiento del delito de tráfico de drogas por parte de todos los acusados, se ha dictado sentencia de viva voz, que es firme, por lo que no cabe recurso contra la misma.
Es una sentencia pionera en Ceuta y en toda España. Es la primera vez que se conoce una por este tipo de acción delictiva, es decir, empleando elevadores.
Los acusados han reconocido los hechos, cuatro en calidad de coautores, por lo que las penas alcanzadas son distintas. Los demás, en calidad de cómplices.
Penas distintas para coautores y cómplices
Se ha aplicado la atenuante simple de dilaciones indebidas a la hora de fijar las diferentes penas de cárcel.
Como autores se impone 3 años y 1 día de prisión, así como dos multas de un millón de euros para cada uno de los cuatro acusados.
A los cómplices, se les impone 2 años de prisión y dos multas de un millón de euros.
Todos los acusados se han conformado con los hechos y las penas a preguntas de la magistrada presidenta de la Sala, Rosa de Castro, tras las negociaciones previas entre Fiscalía y defensas.

Así, se cierra este caso con una resolución que pasa por penas máximas de 3 años y 1 día de prisión para los considerados cabecillas, mientras que el resto se conforma con penas de 2 años.
Entre los condenados con 3 años y 1 día de prisión se encuentra ‘Laika’, mientras que ‘Piolín’ acepta 2.
Se cierra así la llamada Operación Etxea que fue llevada a cabo por la Guardia Civil contra una organización que usaba drones para traficar con hachís.
Fue una de las intervenciones más destacadas de la Benemérita y una operación pionera en España.
Ceuta, pionera en esta operación y en este juicio

La Audiencia se enfrenta a un juicio distinto, pionero, ya que nunca antes se habían sentado en el banquillo acusados de tráfico de drogas asociado al empleo de drones.
Ceuta fue pionera en este tipo de investigaciones, aquí fue donde se desmanteló la primera estructura dedicada a dar un uso nunca antes visto a estos elevadores. La pandemia agudizó el ingenio: había que pasar droga, pero el Tarajal estaba cerrado.
Los que han convertido el tráfico de hachís en un modo de vida buscaron la forma de seguir haciéndolo, los drones constituyeron la alternativa posible.
La Guardia Civil les puso los grilletes en el marco de la Operación Etxea, llevada a cabo en dos fases distintas.
Las claves de la operación

Las claves de este operativo radican en las investigaciones que llevó a cabo el Instituto Armado después de descubrir el empleo de drones para pasar hachís.
Con el apoyo del equipo Pegaso, las investigaciones de la UDAIFF y Servicio de Información, comenzó una cadena de seguimientos complicados sobre dos viviendas ubicadas en la barriada del Príncipe.
Desde allí se controlaban estas pequeñas aeronaves. Se podían usar para el tráfico de drogas en pequeñas cantidades, es lo que pensaron y fue lo que finalmente salió adelante.
Entraba hachís desde Marruecos y salían pastillas hacia el norte del país, en donde el consumo es elevado para la elaboración del karkubi.
Juicio cuatro años después
Con 10 acusados, cuatro años después de una operación que se llevó a cabo en noviembre de 2021, se lleva a cabo la celebración de esta vista judicial en la que ha habido importantes medidas de seguridad.

Dos de los acusados, llamados Piolín y Laika en el ámbito delincuencial, son trasladados bajo controles férreos por el servicio de conducciones de la Guardia Civil desde los calabozos del puerto hasta las dependencias judiciales.
Se trata de evitar altercados y tensiones como las que se han registrado en la jornada del martes, cuando incluso se produjeron daños en los calabozos de la jefatura superior.







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