La cocina del CETI de Ceuta se ha convertido en un auténtico infierno para los trabajadores del servicio de catering, que denuncian una situación crítica por el calor extremo, los fallos de ventilación y la falta puntual de personal.
Así lo ha trasladado el secretario general de la Federación de Servicios, Movilidad y Consumo de UGT (FeSMC) en la ciudad, Ramón Sánchez, quien ya ha exigido medidas urgentes tanto a la Dirección del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) como a la empresa concesionaria encargada del servicio.
El centro del Jaral, que en la actualidad acoge a más de 600 residentes, según cálculos oficiosos, soporta en estos días de verano una carga de trabajo intensa en una cocina que, según denuncian los trabajadores, presenta condiciones térmicas y de ventilación cada vez más insostenibles.
Aire acondicionado
El aire acondicionado, una herramienta básica para garantizar la salud laboral en un entorno como este, apenas funciona. De los sistemas instalados, cada vez son menos los que permanecen operativos, y mientras se acometen las reparaciones, los operarios tienen que conformarse con ventiladores provisionales que apenas logran mitigar las altas temperaturas.
Desde UGT se ha contactado con el jefe de Gabinete de la Delegación del Gobierno en Ceuta, Gonzalo Sanz, para trasladarle la gravedad del problema. “Estamos hablando de una situación que afecta directamente a la salud y seguridad de los trabajadores”, ha advertido Ramón Sánchez.
La climatización es competencia de la Delegación del Gobierno, y según el sindicato, ya se están llevando a cabo gestiones para restablecer los equipos de aire acondicionado fuera de servicio.
Campana extractora de la cocina
Otro de los puntos críticos señalados por el sindicato es el mal funcionamiento de la campana extractora de la cocina del CETI. Al igual que ocurre con el sistema de climatización, su reparación está en curso.
Según ha explicado FeSMC-UGT, la administración ya ha liberado la partida presupuestaria necesaria y existe una empresa adjudicataria encargada de subsanar la avería, pero los plazos técnicos y burocráticos están ralentizando el proceso.
La Delegación del Gobierno, de nuevo como responsable directa, es conocedora de los riesgos que implica que una campana extractora no funcione correctamente en una cocina de alta actividad como la del CETI.
Falta de personal

En cuanto a la dotación de personal, UGT ha informado de que se ha producido recientemente una carencia puntual.
Uno de los trabajadores del servicio de cocina solicitó un permiso por motivos médicos de cinco días, pero su baja no fue cubierta a tiempo, ya sea por falta de comunicación o por razones operativas internas.
Esta situación, aunque puntual, sobrecargó al resto del equipo en un momento especialmente exigente por las condiciones térmicas. En este caso, la responsabilidad recae en la empresa concesionaria del servicio.
Los trabajadores no descartan movilizaciones
UGT ha podido confirmar que la Delegación del Gobierno y la Dirección del CETI han mantenido reuniones para abordar la situación y buscar soluciones, pero, a juicio de los trabajadores, las medidas no llegan con la urgencia que exigen las condiciones actuales. Por ello, no descartan movilizaciones del personal del catering del CETI si no se actúa con mayor rapidez para resolver los problemas que soportan a diario.
UGT comunicará la situación a la Inspección de Trabajo
Se trata de una cocina en pleno verano, con temperaturas elevadísimas, sin aire acondicionado operativo y con una campana extractora ineficaz. La solución no puede seguir demorándose. UGT ha adelantado que pondrán en conocimiento de la Inspección de Trabajo todas estas incidencias que, a su juicio, vulneran derechos laborales básicos.
Mientras tanto, los trabajadores siguen desempeñando su labor en un auténtico infierno, con ventiladores donde antes había sistemas de refrigeración adecuados, y expuestos a riesgos físicos derivados del calor y de una ventilación ineficaz.
UGT insiste en que no basta con reconocer el problema: hacen falta actuaciones concretas e inmediatas tanto por parte del CETI como de la empresa adjudicataria para que la cocina deje de ser un horno para quienes trabajan en ella cada día.







Solución: traslado del CETI a la calle Larios de Málaga y todos contentos.