Nueva denuncia por lo que se considera “decomiso arbitrario de alimentos” en la frontera del Tarajal que separa Ceuta de Marruecos.
Una vecina de nuestra ciudad ha trasladado a los medios de comunicación su historia, que se engarza con otras similares, todas ellas alusivas a la entrada de alimentos desde el vecino país, “pese a tratarse de compras para consumo familiar y sin carácter comercial”.
La afectada cuestiona “la falta de rigor y proporcionalidad en la actuación”. En su caso, le decomisaron algo menos de dos kilos y medio de productos, entre ellos chebakia.
Según relata, a su llegada a la frontera española, los agentes de la Guardia Civil le indicaron que no introdujera sus efectos en el escáner, ordenándole que los depositara sobre la mesa para su registro manual.
Posteriormente, se le preguntó qué llevaba y se le ordenó vaciar por completo el bolso.
Una vez expuestos todos los productos, el guardia le advirtió: “Elige una cosa, que lo demás va a la basura”, justificándose en que “solo se permiten cinco panes”.
La afectada destaca que, tal y como se aprecia en las imágenes que obran en su poder, los productos no eran pan, sino dos bolsas pequeñas de chebakia, un dulce tradicional marroquí envasado y de elaboración industrial que, en este caso concreto, no contiene ni huevo ni lácteos, elaborado con harina, miel envasada y aceite vegetal.
Aceite de girasol de fabricación industrial y miel envasada, tal y como se comercializa habitualmente en Marruecos para este tipo de dulces.
Pese a las explicaciones de la ciudadana sobre la composición de los dulces (harina, miel industrial y aceite vegetal sin derivados lácteos ni huevo), el agente los pesó, los calificó como “pan” y procedió a tirarlos, dejando únicamente sobre la mesa unos mini panes “para completar los cinco”, según sus propias palabras.
La afectada explica que mantuvo en todo momento una actitud educada y sin perder la calma, y solicitó devolver sus compras a Marruecos para no perderlas.
Sin embargo, explica, el guardia se negó tajantemente, asegurando que “todo lo que entra va al contenedor” y no permitiendo la devolución de los productos, a diferencia de lo que ocurre en otras aduanas españolas, donde habitualmente se ofrece la opción de retorno de la mercancía al país de origen.
La denunciante subraya que en la cartelería informativa de la Aduana no figura en ningún lugar que los dulces estén prohibidos ni existe una lista clara, detallada y accesible de productos vetados. Tampoco en el Boletín Oficial correspondiente se recoge una relación precisa que identifique expresamente este tipo de dulces como mercancía prohibida.
Asimismo, recuerda que los productos intervenidos eran todos de elaboración industrial y comercialización habitual:
Pese a ello, fueron tratados como si se tratara de mercancía irregular o de elaboración insegura, sin verificación de su etiquetado, composición ni origen.
La afectada considera que esta actuación puede vulnerar principios básicos de la actuación administrativa y policial, tales como “el principio de proporcionalidad, al destruir productos de consumo familiar sin ofrecer alternativa de devolución”.
Pero también “el principio de seguridad jurídica, al aplicarse criterios no publicados ni claramente informados al ciudadano”.
Reclaman un “derecho a un trato digno y no arbitrario, al decidirse el decomiso con base en apreciaciones subjetivas (‘esto se considera pan’) sin análisis mínimo de la naturaleza de los productos”.
Además, recuerda que Ceuta y Melilla son las únicas fronteras donde este tipo de controles se aplica de forma tan restrictiva y discrecional, lo que alimenta la sensación de agravio comparativo y de “ley aplicada a capricho”.
La ciudadana afectada, apoyada por otras personas que viven situaciones similares de forma habitual en la frontera del Tarajal, reclama “un protocolo claro, público y accesible sobre productos permitidos y prohibidos en régimen de viajeros”.
También, “que se garantice la posibilidad de devolver la mercancía al país de origen cuando no se autorice su entrada, como se hace en otras aduanas”.
Así, solicita una “revisión de las actuaciones de la Guardia Civil en este ámbito, para evitar decomisos y destrucciones arbitrarias de productos alimenticios destinados al consumo familiar”.
Y que las autoridades competentes (Delegación del Gobierno, Ministerio del Interior y Ciudad Autónoma) “pongan fin a prácticas basadas en interpretaciones subjetivas y garanticen un trato justo y respetuoso con la población que cruza diariamente la frontera”.
“Se tira todo sin saber cómo se elabora cada producto, decidiendo sobre la marcha lo que sí y lo que no puede pasar. Hasta cuándo vamos a seguir siendo dirigidos por el antojo de algunos”, concluye la afectada.
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