El interés de grandes empresas como Kiabi o KFC por instalarse en Ceuta prueba, contra la ola de pesimismo que puede generar que otras marcas como Mango o Desigual bajen la persiana en la ciudad autónoma, que esta sigue teniendo atractivo e interés comercial.
El cierre de algunos establecimientos de grandes cadenas debe ser objeto de análisis por parte de la administración local y los agentes socioeconómicos para conocer los factores que lo han desencadenado y, en su caso, evitar que se reproduzca si es factible.
La ciudad debe tener un diagnóstico claro sobre si la pérdida de clientela potencial es o no un elemento decisivo en el abandono de Ceuta de algunas empresas o si su adiós se debe a problemas particulares, cambios de estrategia, el desarrollo de la planta comercial del país vecino o el auge de las compras por Internet para, a partir de ahí, tomar las decisiones que correspondan.
A la espera de conocer un análisis formal al respecto, el hecho de que otras compañías como la cadena francesa de ropa barata o la de comida rápida estadounidense quieran instalarse en Ceuta es una buena noticia en lo que al horizonte económico de la ciudad se refiere mientras se consolida la recuperación del nivel de visitas prepandemia de residentes en el extranjero.
El esfuerzo de la administración por cuidar al comercio que el Ejecutivo local se ha fijado como prioridad debe abarcar tanto al pequeño establecimiento como a negocios que sirvan como bandera para el entorno más cercano.






