En el año 2024 el Instituto de Estudios Ceutíes publicó el número 9 de su revista Transfretana, dedicado monográficamente a El Patrimonio histórico de Ceuta y su gestión. Su objetivo era no solo poner en valor el legado histórico que hemos heredado, sino examinar su situación y diagnosticar la forma de conservarlo, además de difundir al exterior la riqueza cultural que nuestro patrimonio histórico supone. Pero, junto a estos objetivos generales, estaba la intención de promocionar su declaración como Patrimonio de la Humanidad.
En este sentido la revista incorpora dos artículos esenciales que fundamentan, por un lado, la posibilidad competencial para que la Ciudad Autónoma asuma esta tarea, y por otro, la necesidad de sopesar las opciones que tenemos para plantear la protección internacional del patrimonio cultural de Ceuta.
En el primer artículo de la revista se analiza el Estado Autonómico y Patrimonio Histórico, y está elaborado por Javier García Fernández, Catedrático emérito de Derecho Constitucional de la UCM, que ha desempeñado los cargos de Subsecretario y de Secretario General de Cultura, ambos en el Ministerio de Cultura. En él se explica que el Patrimonio Histórico es una materia regulada por Ley del Estado, de manera que la Ley 16/1985, del Patrimonio Histórico Español configura el marco estatal y el marco autonómico para la protección de estos bienes. Dado que, en términos generales, el Patrimonio Histórico es una materia regulada por esta Ley estatal, la potestad normativa reglamentaria de la Ciudad es de desarrollo reglamentario de la misma. Así por ejemplo, en materia de Patrimonio Arqueológico, Etnográfico o Inmaterial, la potestad reglamentaria es muy amplia y ahí tenemos el Reglamento de Intervenciones Arqueológicas y Paleontológicas de Melilla, con un régimen normativo semejante al de las Comunidades Autónomas.
Respecto al tema que nos ocupa, que es el proceso para optar a una de las clasificaciones establecidas por la Unesco, la Ciudad es la competente para seleccionar los bienes de su ámbito territorial susceptibles de ser declarados Patrimonio Mundial y proponer al Ministerio de Cultura estos bienes. En el seno de dicho Ministerio está constituido el Grupo de Trabajo y la Comisión de Patrimonio Histórico, quienes informarán la propuesta y la elevarán al Pleno de dicho Consejo para que este apruebe las inclusiones en la Lista Indicativa Española, que a su vez las propondrá a la Unesco.
En cuanto al artículo que cierra la revista, bajo el específico título de Ceuta y la Unesco, Carlos Pérez Marín, arquitecto y miembro numerario del IEC, reflexiona sobre las posibilidades de plantear una propuesta de protección internacional y nos invita a madurar estas propuestas.
Llegados a este punto, creo oportuno recordar dos datos que es posible no hayan llegado a todos los lectores. El primero es que el Conjunto Monumental de las Murallas Reales ya estuvo incluido en la Lista Indicativa Española y, de repente, sin que públicamente se sepa si hubo alguna comunicación justificativa, la Comisión la excluyó para incorporar otra propuesta de la Junta de Andalucía. La impresión más extendida es que nadie en Ceuta se preocupó por la iniciativa.
En cuanto al segundo, más positivo, es que el Consejo de Gobierno ha aprobado encomendar al Instituto de Estudios Ceutíes los estudios y gestiones para llevar a cabo la propuesta, por lo que los ceutíes comprometidos con el futuro de nuestra ciudad debemos sentirnos satisfechos.
Los artículos anteriores de esta serie, los he dedicado prioritariamente a comparar las declaraciones que la Unesco ha llevado a cabo con las reconocibles fortificaciones con foso navegable, con el fin de poder comparar y absorber las indicaciones que en los procesos declarativos se han llevado a cabo. Esta concreción tiene su importancia porque el principal argumento que en Ceuta su fue consolidando era la creencia de que el mayor valor universal que tenía nuestro patrimonio era que el sistema defensivo del Conjunto de las Murallas Reales albergaba el único foso navegable del mundo todavía en uso.
En el año 2014, la historiadora Irena Benyovsky Latin publicó su libro THE VENETIAN IMPACT ON URBAN CHANGE IN DALMATIAN TOWNS IN THE FIRST HALF OF THE FIFTEENTH CENTURY, donde se identificaban los fosos navegables de Trogir y Zadar, en Croacia. A partir de dicha publicación, Fernando Villada nos advirtió que nuestro foso no era una excepción y por lo tanto su navegabilidad no era argumento suficiente para elevar las Murallas Reales a candidata para la Lista Indicativa Española.
Las lecciones que recibimos del análisis de las declaraciones de la Unesco que hemos examinado en los anteriores artículos, muestran claramente que la selección de los bienes se realiza teniendo en cuenta su valoración de acuerdo con los criterios de selección aprobados, en los cuales ha de encajar excepcionalmente el relato histórico ponderado de cada bien en relación con dichos criterios. De manera que formalmente se realiza la propuesta cumplimentando un argumentario tipo que, además de incluir la identificación, descripción y localización de los bienes, ha de exponer una comparación con otros bienes similares y, especialmente, una justificación de su Valor Universal Excepcional.
Esta justificación es realmente el relato significativo de una historia que merece ser reconocida por toda la Humanidad y en esencia es lo más complicado de hilvanar. Si lo concreto es detallar los restos arquitectónicos existentes, lo fundamental es subrayar su excepcionalidad local en el devenir histórico mundial.
Para quienes estén interesados por este tema y no lo hayan leído, les invito a acercarse al artículo de Carlos Pérez Marín Ceuta y la Unesco, incluido en el número 9 de la revista Transfretana, del instituto de Estudios Ceutíes. O bien pueden acceder a la página web del autor, Carlos Pérez Marín: www.carlosperezmarin.com/ceuta-unesco
En él podrán ver un análisis previo e indicativo de cómo se pueden argumentar estas justificaciones. No obstante aquí les dejo, como ejemplos, algunas propuestas significativas:
Sobre la exclusividad: En ninguna otra parte del planeta vamos a encontrar una fortificación romana (en un lugar ya habitado durante la Prehistoria) sobre la que se construyó otra bizantina, luego una omeya, portuguesa y española, cada una adosándose a la preexistente y todas ellas visibles desde los espacios interiores que nos han legado.
Sobre la continuidad: Ceuta es un testimonio de lo que un día fue el Mediterráneo, la cuna de diversas civilizaciones que utilizaron el mar como espacio de intercambio en lugar de frontera y que ha dado lugar a lo que hoy somos.
En torno a su ubicación: El Estrecho era (y es) fundamental para mantener el poder a ambos lados del mismo… Sería lo más pertinente tratar al Estrecho como una sola región… A lo largo de la historia, gracias a Ceuta y al Estrecho, esta región ha servido de transmisión de culturas llegadas por mar desde el otro extremo del Mediterráneo o desde el Atlántico, o llegadas por tierra desde Europa, Oriente Medio, Magreb y Sahel.
En consecuencia, sería importante propugnar una doble candidatura:
Ceuta podría optar a ser declarada Patrimonio de la Humanidad gracias a su larga historia y ocupación, al papel desempeñado como principal puerto del estrecho de Gibraltar y al catálogo de fortificaciones que atesora, desde el siglo II hasta el siglo XX.

Por otra parte, el Estrecho podría optar a ser declarado Paisaje Cultural como testimonio vivo de un proceso geológico, responsable a su vez de diferentes fenómenos y etapas históricas: cruce de homínidos, lugar de paso para la fauna marina y terrestre entre dos continentes y entre el mar Mediterráneo y el Océano Atlántico, con un patrimonio histórico de todas las civilizaciones que han formado parte de su historia.
Y concluye: Quizás los trabajos para una (doble) candidatura puedan ayudar a entender mejor quiénes somos, y ya de paso honrar a nuestros antepasados, situando a Ceuta en la vanguardia educativa y cultural, aprovechando nuestro patrimonio, el conocido y el que aún queda por descubrir, con independencia de las posibilidades que tengamos por motivos políticos o diplomáticos. En cualquier caso la(s) historia(s) de Ceuta y el Estrecho son más importantes que las propias declaraciones que haga la Unesco, pero quizás sea la herramienta necesaria para que nuestros responsables, locales y nacionales, vean en nuestra ciudad no un problema sino un motivo de orgullo y de inspiración.






