No pisar un juzgado ni hacer varias declaraciones. Es el objetivo final del centro Barnahus de Ceuta, un lugar que ha sido presentado de forma pública este martes. Tras sus puertas se esconde una especie de casa que persigue crear un ambiente agradable para que los niños víctimas de violencia sexual compartan lo ocurrido.
“Este es el culmen de unas conversaciones, de contactos y de un compromiso que adoptamos hace ya casi tres años con la Ciudad”, ha destacado Francisco Mena, director de Márgenes y Vínculos. Lo que empezó como un acuerdo de colaboración sin presupuesto se transforma en el presente en una oficina para abordar los casos de abusos de carácter íntimo o de otra índole ejercidos hacia menores.
La misma cuenta con un equipo disciplinar formado por una trabajadora social, dos psicólogas y un asesor jurídico, según ha indicado. Las estancias están pensadas para evitar los escollos que provoca el paso a paso habitual de los procedimientos judiciales vinculados a estas denuncias. Permiten efectuar pruebas preconstituidas, es decir, recopilar la testificación sin la necesidad de participar en un juicio oral y todo lo que conlleva para el menor.
Alberto Gaitán ha celebrado el estreno de este espacio dirigido a niños y ha recalcado la labor de la fundación. “Llevan y desarrollan proyectos muy importantes relativos a la violencia sexual. Este es un asunto muy delicado de suma relevancia”, ha manifestado.
Un solo testimonio
“Esto facilita que una sola declaración sea suficiente en todo el procedimiento y que la misma se haga en un entorno amable. Incluso los adultos no están acostumbrados a ir a los tribunales ni se suelen sentir cómodos”, ha explicado. Se frena también con ello la victimización secundaria.
“Está demostrado que en muchos casos hace mucho más daño que el propio hecho de la agresión que pueda sufrir”, ha incidido. “Lo genera porque le obliga a recordar un suceso de su vida que no es de su agrado y que intenta olvidar”, ha detallado.

Los niños que accedan al servicio son derivados desde el área de menores de la Ciudad. Actualmente la fundación y el gobierno local ya cuentan con un programa de intervención que, en el presente, asiste a 24 usuarios.
Nueve meses
La aplicación de este nuevo sistema permite que, de media, el afectado pueda superar el episodio traumático en una media de nueve meses, tal y como ha señalado Ricardo Torres, gerente de la entidad. La narración de los hechos se recoge mediante la técnica del relato libre, un método que se usa para no incentivar influencia alguna en el mismo.
Las instalaciones están compuestas por varias salas. La principal es la infantil, donde los usuarios son grabados a través de un dispositivo muy sutil. Este medio digital es indispensable para recoger sus testimonios y para que la psicóloga forense investigue lo ocurrido.
Más allá de ser un canal para abordar los casos judiciales, el recurso también ofrece herramientas a los niños para una intervención directa. La prestación está disponible para todos los ciudadanos y es gratuita.
Círculo cercano
“Ceuta se coloca a la cabeza del programa Banahus en España con esta inauguración”, ha enfatizado Mena. “Es un día de enhorabuena”, ha añadido. Esta iniciativa en su esencia se corresponde con un modelo de actuación que procede del norte de Europa.
La violencia sexual puede aparecer en cualquier hogar. No distingue de clase social o posición económica. Uno de cada cinco niños puede sufrir a lo largo de su vida un episodio de agresión de esta clase. Lo único en lo que coinciden es que en su mayoría son cometidas por personas del círculo próximo.
“Hay más de las que la sociedad percibe porque se dan fundamentalmente en entornos cercanos”, ha expuesto el director de la fundación. La buena noticia es que “cada vez las familias son más consecuentes y cuando existe un riesgo, se ponen en manos de profesionales”, ha concluido.






