La organización Cáritas Diocesana ha abogado por “humanizar” las políticas de fronteras y ha reclamado a las autoridades que opten por la acogida y la defensa de los derechos humanos de los inmigrantes, advirtiendo de que lo ocurrido el pasado 6 de febrero “no constituye un hecho aislado”, sino que forma parte de un proceso histórico permanente, que se reproduce desde hace décadas.
“Asumiendo la llamada del papa Francisco a no ceder ante la globalización de la indiferencia, tampoco nosotros queremos permanecer impasibles y silenciosos ante la vulneración de los derechos humanos en la frontera sur de la Unión Europea”.
Cáritas reclama a las autoridades que den prioridad a las “labores de socorro, de asistencia y protección de las personas necesitadas” frente a las medidas coercitivas.





