Hacer un bien nunca está de más. No es preciso hacer un gran esfuerzo para lograrlo. Se puede conseguir solo con acompañar o recoger alimentos. Aunque la solidaridad es un gran motor de movilización, no está en su mejor punto dentro de la delegación de Cáritas Ceuta.
La entidad, ante la necesidad de un relevo generacional, sale a las redes sociales y otros canales para pedir más participación. La organización con base cristiana ya ha hecho su parte. Ha anunciado su búsqueda de voluntarios con un número de contacto adjunto, el 956 516872.
Ahora es el turno de los ceutíes, que son los que deben decidir si acudir o no a su llamada. Fernando Sotomayor, responsable a cargo del ente, admite que no es una tarea sencilla atraer nuevas caras.
Jóvenes
“Cuesta bastante involucrar a las personas jóvenes en este tipo de acciones que conllevan cierto compromiso”, expresa. La razón por la que han difundido este comunicado es, precisamente, la falta de vecinos de ciertas edades. “Requerimos de estos perfiles”, comenta.
Es indispensable para encajar en las labores a efectuar tener iniciativa y “sentido de la justicia social”. Asimismo, quien decida ser parte de esta red de apoyo debe “estar dispuesto a destinar parte de su tiempo en ayudar al prójimo conforme al evangelio. No se puede olvidar que no somos una ONG al uso. Es una entidad perteneciente a la iglesia católica”.
Sotomayor indica que, en el presente, el voluntariado está en “un momento bastante bajo”. No es por mero azar. Tiene su raíz, según cuenta. “Al crear el centro de distribución de ayuda básica se han centralizado las prestaciones y los proyectos de acción social”, agrega.
Encontrar el sentido
“Parece que el voluntario parroquial ya no sabe dónde ubicarse o no encuentra sentido a su labor”, traslada. “No son conscientes de lo necesario que es para una entidad como la nuestra y para la iglesia en sí tener un equipo de Cáritas en cada una”, estima.
“Lo es para realizar esa primera acogida y acompañamiento acorde a los valores cristianos que nos impulsan y animan a ejercer la labor sociocaritativa en beneficio de los más desfavorecidos”, añade.
La entidad busca, en definitiva, ceutíes que crean que otro mundo es posible. Personas que piensen que pueden moverlo en otra dirección a través de acciones. La intención es dar con ellos para engrosar la plantilla actual.
Mayores y jubilados
“Funcionalmente hay unos 25. Muchos son mayores y hacen lo que pueden”, menciona. “Cada vez más se sufren bajas. Por desgracia no se suplen”, detalla. De hecho, los vecinos de avanzada edad son un perfil predominante en sus filas.
El voluntariado de Cáritas en Ceuta es esencialmente femenino y libre de empleo. “El patrón suele repetirse. Al menos, eso es lo que hemos visto a lo largo de los años. Son mujeres que, principalmente, superan los 60 y los 65 años”, destaca.
“Están en situación de inactividad laboral”, especifica. “También contamos con algunos hombres. Mayoritariamente se hallan retirados o en una jubilación parcial. Este grupo se dedica a varias tareas.
Acompañar
Fundamentalmente su función es estar en las primeras acogidas parroquiales y acompañar a los beneficiarios. Al mismo tiempo, colaboran en el centro de distribución cuando se procede a la recogida de productos de primera necesidad. Su papel es estar presentes para los usuarios que acuden a la sede.
Los ceutíes que deseen formar parte de Cáritas no solo deben tener sentido de la justicia o mostrar disposición. Es preciso tener un interés y una base religiosos. “Se requiere de una persona comprometida con los valores cristianos”, indica.
Otro de los requisitos es “ser responsable para ejercer la labor con eficacia y poseer ciertas habilidades sociales para abordar las diversas situaciones que puedan acontecer”, explica. Este punto es clave ya que “existe una gran diversidad de perfiles y de circunstancias” que solo pueden ser abordadas desde la empatía y capacidad de escucha.
Casi 2.000 vecinos
Esos entornos e historias tienen rostros y apellidos. Cada vivencia se resume a una cifra: alrededor de 1.800 caballas por mes. El número se traduce a un segundo, en concreto, el de las 400 familias en un contexto desfavorable.
Sotomayor ha sido testigo de múltiples experiencias en toda su trayectoria dentro del organismo. Aunque la subida del coste de vida castiga a todos los hogares, sabe de buena tinta que, en realidad, la falta de recursos económicos es una constante inmóvil en la ciudad.
“Pobreza siempre hay, de una u otra forma, aunque los perfiles vayan cambiando”, afirma. A pesar de que el dato se recuenta en casi 2.000 afectados, puede variar. Se añaden a los apoyos habituales las ayudas de urgencia concedidas de forma esporádica “por necesidad imperante o derivación expresa de otras entidades o incluso de los servicios sociales”.
“Fluctúa a lo largo del año en función de los cambios en la situación económica de los beneficiarios, a quien se les hace un seguimiento semestral o anual pendientes de planes de empleo o prestaciones sociales como el IMV”, señala.
Si usted, lector, siente que también cree que otro mundo es posible, tiene la oportunidad de caminar en esa dirección a través de Cáritas. Solo basta con visitar sus instalaciones localizadas bajo los pisos militares en la calle Clara Campoamor.







Es increíble que los directivos de onegetas, cobrando pastizales, pidan voluntarios altruistas para trabajar y al no haberlos, se quejan... Sin duda, más que el cemento
Da igual que uno sea cristiano, musulmán, hindú o hebreo. Lo importante es intentar ayudar a personas necesitadas, que las hay y muchas en este mundo que por mucho que lo intentemos, no va a cambiar. Da igual la bandera que se utilice, todo lo demás es proselitismo.