Cinco años de prisión. Esa es la condena que ha impuesto la magistrada titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Ceuta a un varón implicado en un atraco violento ocurrido en diciembre de 2024 en la carretera del Serrallo.
El llamado K.A.A. es responsable de un robo con violencia e intimidación agravado por uso de instrumento peligroso y uso de disfraz, además de reincidencia.
Se le impone la pena en su extensión máxima atendiendo a esos dos agravantes y a la variada y dilatada trayectoria delictiva ya que le constan 13 antecedentes penales y mostró una marcada agresividad durante la ejecución del hecho delictivo.
Junto a la condena por ese delito, se le impone otra por uno leve de lesiones, traducida en una pena de 3 meses de multa con cuota diaria de 6 euros. En concepto de indemnización, deberá abonar 1.843 euros y 1.904 a la víctima del atraco y al dueño del estanco, respectivamente.
Qué se considera probado
En sentencia se considera probado que, en la noche del 29 de diciembre de 2024, el ahora condenado entró en un estanco armado con un cuchillo de grandes dimensiones.
Con evidente ánimo de enriquecimiento y de atentar contra la integridad física, se ocultó el rostro con un casco de moto y esgrimió el arma blanca al empleado del local para intimidarlo, después le golpeó con el mismo en varias ocasiones.
Fue así como pudo robarle el teléfono y 1.904 euros en efectivo de las cajas registradoras del local.
El autor de este atraco había sido condenado por sentencia firme en 2021 a 1 año y 9 meses por otro robo con violencia, pero además le constan varios antecedentes por las mismas prácticas.
Los intereses de las víctimas han estado defendidos por el abogado Néstor García León.
Las cámaras y los testimonios que han sido claves
Tal y como se recoge en sentencia, a cuyo contenido ha tenido acceso El Faro, la condena se ha basado en las grabaciones de las cámaras de seguridad y en las declaraciones de los perjudicados.
Las cámaras pudieron captar con nitidez el momento de los hechos, recogiendo la entrada de un individuo con un casco que prácticamente le tapaba la cara y cómo sacaba un cuchillo, llevándose después el dinero y pertenencias de las víctimas.
La defensa quiso desvirtuar el valor de las grabaciones impugnando la cadena de custodia con vulneración de garantías esenciales de inmediatez, autenticidad e integridad.
No obstante, la magistrada titular del Penal 1 indica que “la inexistencia de la cadena de custodia no implica que las grabaciones estén manipuladas”, además de que, “pese a la calidad de las grabaciones”, el acusado no ha sido identificado partiendo única y exclusivamente de las mismas, sino que también han existido las testificales de las víctimas, testigos de los hechos.
La misma ropa, los nervios, la voz…
Aunque se aprecia cierta similitud de fisonomía entre el autor y el acusado en esa grabación, su autoría queda demostrada por los testimonios del lesionado y del dueño del local, quienes desde el primero momento señalaron al autor.
Y es que lo conocían con anterioridad, ya que lo solían ver a diario por el barrio e incluso era cliente del establecimiento. Además, durante el robo, los dos interactuaron con el acusado. El dueño del estanco lo vio salir quitándose el casco y con el cuchillo en la mano, mientras que el lesionado le reconoció por la voz, y cuando se le cayó el dinero al suelo le pudo apreciar el rostro.
Pero hay más, y es que llevaba la misma ropa de días antes del atraco y de después. Son testigos “fiables y no hay un móvil espurio o de venganza en los testimonios”.
“Son testimonios creíbles por cuanto coherentes, completos, lineales, corroborados entre sí y con las grabaciones, sin que las contradicciones pretendidas por la defensa desvirtúen o mermen la calidad convictiva de los mismos”, expone su señoría.
La agresividad del acusado
Frente a la contundencia de los testigos el acusado solo negó los hechos, mostrando una actitud excesivamente agresiva y nerviosa, hasta el punto de que tuvo que ser expulsado al inicio del interrogatorio al dueño del local.
No logró ofrecer un relato alternativo o explicativo de la pretensión acusatoria y su versión ha sido calificada de “pueril y absurda”, al manifestar que no había podido ser el autor ya que se escondía en casa de un familiar al estar en busca y captura.
En el robo con violencia se ha contado con la agravante de uso de instrumento peligroso y de disfraz, al ocultar su rostro parcialmente para procurar su impunidad.






