Una investigación policial ha permitido desarticular en Tánger una red clandestina que se dedicaba a la venta ilegal de medicamentos utilizados para provocar abortos. Las autoridades locales detuvieron a tres personas, entre ellas una enfermera en prácticas en el Hospital Regional Mohammed V.
Según ha publicado el medio digital anbaetv.ma, el caso se inició tras un incidente ocurrido en febrero, cuando una mujer sufrió una fuerte hemorragia tras haber consumido pastillas abortivas adquiridos fuera del circuito médico legal. La gravedad del caso obligó a abrir una investigación a cargo de la policía judicial.
Un caso que puso en marcha la investigación
El primer arresto se produjo poco después del suceso, cuando la policía identificó a una trabajadora de una farmacia como presunta responsable de la venta del medicamento. La mujer fue detenida y enviada a la prisión de Asilah mientras avanzaban las pesquisas.
A partir de esa detención, los investigadores siguieron el rastro que finalmente condujo a la localización y captura de una estudiante de enfermería, considerada la principal implicada en la red. La joven estaba siendo buscada a nivel nacional y, una vez detenida, reveló detalles que permitieron identificar a otros miembros del grupo.
Complicidad dentro del hospital
Según fuentes cercanas a la investigación, la detenida habría actuado con la ayuda de dos cómplices: un vigilante de seguridad del hospital y un conductor de ambulancia privada. Ambos habrían colaborado como intermediarios, facilitando la distribución ilegal de los medicamentos.
Los tres sospechosos fueron presentados ante la fiscalía, que ordenó su ingreso en prisión preventiva en el centro penitenciario “Tánger 2”. Enfrentan cargos por aborto ilegal, tráfico de medicamentos sin receta y complicidad en actividades delictivas.
Las autoridades continúan investigando si hay más personas implicadas y no descartan nuevas detenciones. El caso ha generado preocupación por la posible existencia de otras redes similares en entornos sanitarios.